Automatización de los puertos: un desafío país

"El avance hacia la automatización dependerá del impacto que esta tenga en los costos de producción, así como en una mayor productividad y mayores ingresos".

Por Ricardo Neira Navarro CEO Academia Industria 4.0 › Actualizado: 00:19 hrs
Automatización de los puertos: un desafío país
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Existe un reconocimiento transversal de todos los actores sobre la necesidad de automatización, con la mirada puesta en los puertos más desarrollados existentes en otros países, en los que la automatización ha avanzado mucho. En ese marco, cada vez es más claro que la automatización es la forma en que deberán operar, sin mucha holgura de tiempo, puesto que cada vez más se requerirán procesos muy predecibles, en términos de su precisión y duración, por lo que este será un camino natural.

Por otra parte, se destaca también que ya existe un proceso de automatización e incorporación de tecnología en los terminales portuarios chilenos, el que, hasta ahora, ha sido acompañado adecuadamente por los oficios portuarios, los que se han ido adaptando paulatinamente a la incorporación de nueva tecnología en la gestión, la logística y las faenas portuarias, siendo un proceso en curso que se incrementará en el tiempo.

Cabe señalar que, no obstante, existen algunos puertos chilenos que se encuentran en una situación importante de rezago en la incorporación de nuevas tecnologías, con brechas significativas con los puertos de otros países, incluso si se les compara con algunos terminales de la propia región latinoamericana, lo que involucra tanto a puertos públicos como privados. Bajo esta visión, el tema debe ser relevado a un nivel estratégico en el país, incorporando de manera más decisiva estos fenómenos de expansión de la dimensión tecnológica a los puertos, con condiciones normativas y económicas que generen un incentivo para aumentar la inversión en esta área.

En este marco —y bajo la premisa de que el sistema portuario nacional está compuesto por una diversidad de puertos que se diferencian en tamaño, emplazamiento, tipo de carga, volúmenes movilizados y nivel tecnológico, entre otros, cuya heterogeneidad se manifiesta en los diferentes niveles de automatización ya alcanzados a la fecha y en el potencial en el corto y mediano plazo—, el tipo de carga que operan es la primera consideración que se tiene en cuenta al analizar cuáles son los puertos chilenos más susceptibles de automatización, incluso más que el tamaño del terminal o el volumen de sus operaciones.

En esa línea, se observa que los puertos graneleros, ya sea de granel líquido o sólido, son los que tendrían menores dificultades para avanzar hacia la automatización, y que muchos de ellos ya cuentan con niveles importantes de semiautomatización, sobre todo si se considera como granel líquido a los terminales de LNG, los que, si bien, no están totalmente automatizados, han alcanzado un importante grado de automatización. Asimismo, se suman a esta posibilidad de mayor avance en tecnología los puertos de contenedores, pues son los terminales que actualmente tienen más problemas de espacio y mayor necesidad de acelerar sus procesos, ser más rápidos para responder a la demanda y que necesitan contar con equipamiento que les permita una coordinación fluida para el tránsito de cargas, logrando eficiencia en los costos portuarios.

En ese marco, liderarían el proceso de modernización los puertos de la macrozona central de Chile, especialmente los de Valparaíso, San Antonio y, probablemente, Talcahuano. A ellos se suman puertos como Lirquén-San Vicente y Coronel, en la zona centro sur, y Mejillones y Angamos en el norte.

No obstante a lo anterior, y pese a las diferencias entre tipos de terminal, se tiende a pensar que el desarrollo de los puertos se inclinará más hacia la semiautomatización que a la automatización completa, incluyendo en esa tendencia al Puerto de Gran Escala proyectado para San Antonio, el que si bien está planeado con un nivel de automatización mayor que el de los otros puertos nacionales, no se prevé que se constituya en un puerto completamente automatizado como algunos puertos asiáticos y europeos.

Sin embargo, se puede señalar que en el mediano plazo todos los tipos de terminales avanzarán en la implementación de tecnologías disruptivas que mejoren su eficiencia, puesto que, inevitablemente, la automatización o, al menos, la semiautomatización, se transformará en una necesidad.

Otra de las variables que mayoritariamente se destaca es la presión que ejercen las navieras sobre las operaciones de los puertos, dado que estas han realizado importantes inversiones en tecnología y en la fabricación de buques más grandes, las que, unidas a la exigencia de menor tiempo de estadía en los puertos, obligaría a los terminales a adaptarse para la recepción de estos barcos y para realizar más rápidamente las operaciones de carga y descarga.

Por otra parte, los puertos privados, donde se mide la productividad diaria, son considerados por muchos como los más susceptibles de tener una automatización más acelerada, por sobre los puertos estatales concesionados. En estos últimos, en tanto, los factores que más influirían para dar un impulso a la adquisición de tecnologías disruptivas tendrían relación con variables costo-beneficio, siendo la eficiencia el primer factor, pero, puesto que en nuestro país el costo de la mano de obra sigue siendo bajo, por el momento no significaría un gran impulso a la automatización.

En resumen, el avance hacia la automatización dependerá del impacto que esta tenga en los costos de producción, así como en una mayor productividad y mayores ingresos: si no se da la ecuación de menores costos y mayor productividad y ganancias, el avance hacia la automatización será menos rápido, al margen, eso sí, de las modernizaciones obligadas por la obsolescencia. A ello se suma la calidad del servicio entregado, en términos de competencia con otros terminales portuarios.