Lo mínimo que Chile necesita

Estoy más convencido que nunca y como queda mencionado en la Agenda de Mínimos Comunes, que tenemos una deuda que saldar en derechos humanos y reparación a las víctimas, en vivienda y campamentos, en seguridad social, educación, salud y en asegurar el pluralismo en el directorio de empresas públicas como Codelco.

Por Pedro Araya Senador Independiente. Presidente Comisión de Constitución › Actualizado: 10:26 hrs
"Hemos realizado un conjunto de propuestas que están al alcance del Ejecutivo". AGENCIA UNO/ARCHIVO
Compartir

Un acuerdo sirve a Chile, una frustración no le sirve a nadie. Por eso es que la oposición ha presentado una propuesta de “Agenda de Mínimos Comunes”, que no representa el conjunto de nuestros anhelos, sino aquellos pasos que se tienen que dar para asegurar la más básica y digna subsistencia para las familias que lo necesitan.

Ahora el Gobierno tiene que reaccionar. Acá la discusión no será en torno a las diferencias sino a las necesidades de las familias. No está en juego la ideología como muchos plantean, está en juego la sobrevivencia de las familias. La discusión si es focalización o cobertura, es para tiempos normales con escenarios normales y en donde las familias pueden acceder a los mínimos. En medio de una pandemia y más de un año y medio de restricciones, no es normal hablar de focalización. Lo que es prioritario e importarte es ocuparnos como país de los chilenos, estamos en un momento único y debemos dar alternativas únicas, y por eso nuestra agenda de mínimos.

Tengo confianza en que este Gobierno no va a persistir en decepcionar a nuestros compatriotas, sino por el contrario, va a facilitarle las cosas. Hemos sido prudentes. Estamos actuando con foco en las familias, no en las diferencias políticas ni de conducción del Gobierno. Le hemos tendido la mano pensando en que el único ganador es Chile y las familias.

Hemos realizado un conjunto de propuestas que están al alcance del Ejecutivo. Por lo tanto, no se trata de una maniobra para quedar bien con nadie y hacerle pagar un costo a un Gobierno que no necesita ser golpeado por nadie para seguir pegado al piso en aprobación ciudadana. Lo que suceda con la administración Piñera nos parece cosa juzgada por parte de nuestros compatriotas.

Nuestra propuesta únicamente se explica por el auténtico interés en defender a quienes más lo requieren hoy, en plena pandemia, y que no pueden esperar a una discusión que se eternice en los detalles. El Gobierno tiene que abandonar su costumbre de poner retrasos, llegar tarde, agregar letra chica y actuar con mezquindad a la hora de prestar ayuda.

Hemos actuado con transparencia y de cara al país. Lo que hemos dicho, debatido y propuesto ha sido un proceso abierto y transparente. La trasmisión de un debate de todo un día no dejó nada en las sombras.

Por eso, este acuerdo ha sido enriquecido y avalado por la participación de importantes actores sociales. Como nos ocurre a nosotros, los parlamentarios de oposición, las organizaciones sociales de todo tipo saben perfectamente que hay mucho más que hacer, pero se llegó a dialogar con el espíritu abierto del que sabe que necesita mucho y no puede volver con las manos vacías. La generosidad y patriotismo mostrados por sus representantes nos debe enorgullecer como país.

Ante tantas muestras de realismo, apertura y buen juicio, creo que le es imposible al Gobierno entregar una respuesta mezquina a tan amplio consenso político y social. Además, estas negociaciones se han tenido en pleno proceso electoral, no porque queramos, sino porque no quedó otra alternativa, dado los errores cometidos por el oficialismo en las semanas previas.

Y si este acuerdo que la oposición ha presentado es bueno para Chile, a mí no me cabe la menor duda de que es todavía más necesario y mejor para nuestra región.

Nuestra gente en la Región de Antofagasta necesita con angustia que se le asegure una Renta Básica Universal de Emergencia a las familias afectadas por la pandemia y sus consecuencias. Por ejemplo, 600 mil pesos para muchas familias de cuatro personas es la diferencia entre el pan y el hambre. No hay cómo dudar. Me consta que el Plan de Recuperación para las Mipymes y Sectores Postergados es una demanda que ya es clamor por parte de los emprendedores locales. No me extiendo en las propuestas de fortalecimiento de medidas sanitarias, por haberlo repetido ya por muchos meses en la región.

Quiero ser muy claro; este es un buen acuerdo, pero no es suficiente, sólo que tengo que constatar que, para que existan más cambios, no se debe simplemente dialogar con el Gobierno sino cambiar al Gobierno por otro más dialogante, pero para eso quedan varios meses todavía.

Quiero decir, por lo tanto, que estoy más convencido que nunca y como queda mencionado en el documento que hemos presentado, que tenemos una deuda que saldar en derechos humanos y reparación a las víctimas, en vivienda y campamentos, en seguridad social, educación, salud y en asegurar el pluralismo en el directorio de empresas públicas como Codelco, sin ir más lejos. Por eso seguiremos luchando, pero la tarea del día es acordar e implementar los acuerdos de la agenda presentada, por el bien de Chile y, sobre todo, de las familias que más lo necesitan.