Polémica en Argentina por el uso de pistolas taser tras el asesinato de un policía en la vía pública

Argentina oficializó el uso de las pistolas eléctricas para las fuerzas de seguridad durante el Gobierno de Mauricio Macri. Pero el presidente Alberto Fernández decidió no ponerlas en circulación por considerar que se trata de armas de baja letalidad.

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Polémica en Argentina por el uso de pistolas taser tras el asesinato de un policía
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Luego del trágico asesinato de un policía federal en Palermo, al norte de la ciudad de Buenos Aires en Argentina, a manos de una persona esquizofrénica, se ha reabierto el debate sobre el uso de las pistolas taser que es defendido por sectores del oficialismo y de la oposición como alternativa a las armas de fuego.

“Esta es una tragedia que podría haber sido evitada, pero no puede ser que en el siglo XXI sigamos discutiendo si la taser es un elemento de tortura y volvemos a la época más oscura de la dictadura o si es una herramienta para terminar con una situación como esta”, aseguró el secretario de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Marcelo D’Alessandro.

Sin embargo, organismos de derechos humanos han rechazado el uso de estas pistolas de descargas eléctricas y proponen límites específicos para evitar su uso indiscriminado.

Muerte de Juan Roldán

Hace dos semanas, el oficial de la Policía Federal Juan Roldán, de 33 años y padre de un niño de 4 años, murió tras ser acuchillado en el pecho por una persona bajo tratamiento psiquiátrico con historial de esquizofrenia. El atacante, identificado como Rodrigo Facundo Roza, murió horas más tarde como consecuencia de los disparos en la pierna y el abdomen que recibió en el enfrentamiento posterior con la policía.

Los testigos aseguraron que el funcionario policial no logró defenderse a tiempo porque dudó en usar su arma debido a la peligrosidad de encontrarse en un lugar muy transitado.

“El tipo pega como un salto y se lo clava en el pliegue del chaleco”, indicó a Infobae el productor Nacho Viale, quien fue testigo del asesinato. “Los policías nunca atinaron a dispararle al pecho o a la cabeza sino a las piernas para no poner en peligro al resto de los transeúntes”, agregó.

Juan Roldán y su victimario.

Autorización de Macri fue revertida por Fernández

Argentina oficializó el uso de las pistolas eléctricas taser para las fuerzas de seguridad a mediados de 2019, durante el Gobierno de Mauricio Macri. Pero el presidente actual, Alberto Fernández, decidió no ponerlas en circulación entre efectivos dedicados a patrullaje por considerar que no se trata de “armas no letales” sino de “baja letalidad”, por lo que las limitó a acciones “de extrema gravedad”, como secuestros y toma de rehenes.

El uso de estas armas “convierte en extremo cualquier enfrentamiento y estimula, por ende, el uso de armas por parte del personal de las fuerzas policiales y de seguridad y por parte de quienes pretendan delinquir”, señala la resolución 1231 publicada el 24 de diciembre de 2019 en el Boletín Oficial de Argentina.

“Este aumento de la violencia genera una situación de mayor peligro para el personal policial, para quienes delincan y para terceras personas que se encuentren en las inmediaciones”, añade la resolución que prohíbe el uso de las pistolas taser.

Asimismo, el Ministerio de Seguridad también derogó la resolución 956 “que permitía disparar sin dar la voz de alto, contrariaba los principios de proporcionalidad, racionalidad, excepcionalidad y progresividad del uso de armas de fuego y el principio legal de legítima defensa que protege tanto a funcionarios como a la población”, detalló a finales del año pasado Sabina Frederic, ministra de Seguridad de Argentina.

Provincias con autonomía

“Las taser llegaron a Argentina 20 años después de estar siendo usadas en otras partes del mundo con éxito. En un conglomerado urbano, puedes tener armas letales, pero no es aconsejable. En el caso de este hombre que estaba desequilibrado y esgrimió un cuchillo y mató a un policía, es un hecho desgraciado que se podría haber evitado”, dijo a Sputnik el oficial retirado Nicolás Masi, secretario general de Sipoba, la asociación civil de miembros de la Policía de la provincia de Buenos Aires.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, pidió el uso de las pistolas taser luego del asesinato de Roldán: “Usar taser, tonfas o cualquier instrumento nuevo que ayude a incorporar tecnología contra el delito es una obligación. Son las herramientas que en Estado de Derecho nos da la Constitución para hacer cumplir la ley”, planteó.

Asimismo, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, aseguró que la utilización de las pistolas de descargas eléctricas “no está en estudio” dentro de las fuerzas federales de seguridad y confirmó que tanto las provincias como la ciudad de Buenos Aires “tienen autonomía” para decidir su implementación.

Por ello, Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, evaluó esta semana junto a su vicejefe, Diego Santilli, la necesidad de avanzar con nuevas medidas de seguridad. En ese contexto, no descartaron adquirir pistolas taser para su uso en algunos espacios públicos y para casos excepcionales frente a los hechos ocurridos en Palermo.

Desde el gobierno de Alberto Fernández, aseguraron que no interpondrán objeción a la eventual decisión de la administración porteña de adquirir este armamento.

“Nuestra intención es equipar con estos instrumentos tipo taser a nuestra policía, como una herramienta más para cuidar a los que nos cuidan. Por eso di la instrucción de reiniciar el proceso de compra de 300 de estas unidades. Prefiero que la policía utilice estos dispositivos antes que un arma de fuego. Es una herramienta que ayuda a reducir a un delincuente en una situación complicada, sin tener que usar un arma letal”, afirmó Santilli. 

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