El mal existe
Maduro el ignorante, payasesco, tristemente aborrecido déspota que no siente ni vergüenza, ni piedad; admirablemente estúpido, pero también admirablemente listo en asegurarse un poder absoluto, en atreverse a definir su terror como “nueva democracia”, en vestirse como bufón, ya sea con las bandera patria, o como general, guerrillero, caballero con corbata: solo le falta vestirse de sacerdote.