5 datos de bares... donde remojar el güergüero
En las viejas tradiciones de los amigos, uno iba a un bar a conversar, tomarse una buena piscola y pelear por unos dignos manís que te ponían gratis para acompañar. Si alguien se le ocurría pedir un trago de colores, probablemente comprendería rápidamente lo que significa el “bullying” entre parroquianos alcoholizados, incluidas las niñitas. Varios años de universidad (en casa central UC) los pasé en grandes bares como el Torremolinos y el Mastique (vendían cervezas de litro).
Francisco Valenzuela Huerta