La verdadera (y actual) lucha de clases
Con envidia, he tenido la suerte de observar que en Brasil, por sólo poner un ejemplo, existen “baños familiares”, de tal forma que no se someta a una hija a la histeria de la fémina - machista al ver ingresar una habitación rellena de casetas individuales a un hombre con su hija, ni de exponer a una niña al ingreso a los conocidamente insalubres baños para hombres. Lo mismo vale para las madres y sus hijos.
Columnista