Estudio afirma que cerrar colegios completos tendría un “impacto marginal” frente al COVID-19

Investigadores de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile analizaron las estrategias del retorno a clases frente a la posibilidad de contagios.

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Algunos establecimientos han paralizado sus actividades por curso. (Agencia Uno/Archivo)
Algunos establecimientos han paralizado sus actividades por curso. (Agencia Uno/Archivo)
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Investigadores de la Facultad de Ingeniería Industrial y del Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería de la Universidad de Chile analizaron la estrategia de reapertura de colegios en medio de la pandemia de COVID-19, señalando que ante la posibilidad de contagios la medida más efectiva sería la cuarentena o aislamiento de cursos o aulas por sobre el cierre completo de los establecimientos.

Los expertos, según lo informado por El Mercurio, desarrollaron modelos de simulación para capturar el patrón de contactos de los colegios, incluyendo a profesores y alumnos, mediante información científica reciente.

El informe elaborado por los investigadores señaló que “cuarentenar al curso de un caso confirmado es efectivo para cortar la transmisión, disminuyendo los contagios en 85% con respecto al caso base donde solo se aísla al infectado”.

“La política más conservadora de cerrar todo el colegio tiene un impacto marginal cuando los contactos entre los cursos son reducidos. Si se evitan almuerzos, recreos y actividades masivas, no parece ser necesario suspender las clases presenciales a todo el colegio”, señaló el documento.

Los especialistas señalaron que si al protocolo de cerrar un solo curso se agrega la reducción de alumnos por sala a la mitad, se bajan las infecciones en un 35%. “Si no es posible aumentar el número de salas, la reducción de infecciones se puede lograr alternando clases online y presenciales semanalmente, pero disminuyendo sustancialmente las clases presenciales”, agregaron.

En lo concreto, la sugerencia para evitar la propagación de COVID-19 en los colegio es dividir los cursos en “burbujas” más pequeñas. Por ejemplo, un colegio de tres salas por nivel, con 30 alumnos cada una, puede ser dividido a seis salas con 15 alumnos cada una. Si la división de aulas no es posible, el testeo dos veces por semana sería clave para prevenir los contagios.

El protocolo de los establecimientos a la hora de detectar una infección ha sido tema de debate entre los diversos actores de la comunidad educativa, ya que mientras algunos apuestan por el aislamiento por cursos, otros defienden la suspensión completa de las actividades presenciales de los colegios afectados. 

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