Los detalles de la demanda por maltrato y amenazas que interpuso ex pareja contra Sebastián Eyzaguirre

La acción judicial en contra del periodista fue presentada durante los primeros días de abril.

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Una vez que se conoció esto, Eyzaguirre optó por cerrar sus redes sociales.
Una vez que se conoció esto, Eyzaguirre optó por cerrar sus redes sociales.
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A comienzos de abril, Lorena Vargas presentó una demanda en contra de su ex pareja, el periodista Sebastián Eyzaguirre, por los delitos de maltrato habitual y amenazas.

Ambos se conocieron en un contexto laboral, donde el comunicador era su jefe, hasta que en junio de 2019 decidieron iniciar una relación y en marzo del año pasado decidieron irse a vivir juntos. Según detalla la querella que se presentó ante el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, fue ahí donde la violencia comenzó a hacerse presente y tomó un carácter habitual,

“En general, él transitaba de una actitud alegre y cariñosa hacia un trato hostil y duro, me castigaba laboralmente cada vez que algo le molestaba, en algunas ocasiones, mediante su silencio, buscaba martirizarme y en otras, derechamente me insultaba o descalificaba”, contó Vargas en el escrito.

Previo a iniciar su relación, y luego de alcanzar cierto grado de confianza, Eyzaguirre transgredía límites del respeto y normalizaba conductas “humillantes” y “agresiones solapadas”. Esto se fue agravando una vez que iniciaron su relación, al igual que la violencia.

El primer hecho de violencia

Según detalla Lorena Vargas en la demanda que presentó en contra de Sebastián Eyzaguirre, el primer hecho de violencia ocurrió en septiembre de 2019 durante un viaje a Colchagua, donde realizaron la ruta del vino.

“Sebastián, durante todo el viaje, generó conflictos absurdos. Yo no lograba entender ni los motivos de su conducta ni su dinámica corrosiva. Para él todo era un ataque, hasta las cosas más mínimas como cambiar la música. Que yo cambiara la música se convertía en gritos, insultos y dichos que me herían a tal punto que decidí no volver a tocar la radio”, relató.

Como ella solo buscaba disfrutar del viaje y evadir conflictos, decidió no exasperarlo. “Ahora me doy cuenta de que dejé
de decir lo que pensaba, dejé de tener la posibilidad de tener una opinión distinta. Sin darme cuenta, Sebastián fue adueñándose de mí y de mi vida”, aseveró.

De Colchagua viajaron a Cachagua para pasar las Fiestas Patrias junto a los padres de Eyzaguirre. En ese lugar, y luego de que el periodista le pidiera ir a comprar, se generó un nuevo hecho.

“Estábamos en su camioneta, me agarró fuertemente del brazo, yo me paralicé, me empezó a gritar y aunque no recuerdo qué me gritaba, recuerdo claramente cómo su saliva salía de su boca como espuma. Era tal su descontrol que sentí mucho miedo y estallé en llanto, mientras trataba de bajarme de su camioneta”, contó.

Seguido a eso, “me agarró del brazo con más fuerza aún, me amenazó y me dijo: ‘Tú te bajas y verás lo que se te viene, qué te crees subnormal, quieres que llegue sin ti a la casa de mis viejos para dejarme frente a mi familia como un pelotudo agresivo, loco?”. No sabía cómo actuar, qué hacer, no podía parar de llorar… Me sentía como una niña chica”.

Una vez de regreso, Sebastián se comportó como si nada hubiera pasado. Compartiendo, él mantuvo una actitud risueña y cariñosa, un juego al que ella también se sumó. “Hoy cuando miro esa escena me desconozco absolutamente”, reconoció. En la mesa, y en plena comida, un comentario del padre provocó la ira de Eyzaguirre parándose de la mesa y obligando a su entonces pareja a que también lo hiciera para luego partir a Santiago. Durante el viaje, estaba “absolutamente descontrolado, manejando de forma muy imprudente y agresiva”.

“Esa mezcla abusiva y maltratadora, como dije, soy capaz de verla con mayor claridad ahora, desde la distancia, y después de varias sesiones con la sicóloga Carola Núñez y la psiquiatra Isidora Balazs, ambas de la Fundación Templanza”, afirmó Vargas.

“Celos desmedidos”

En varias oportunidades, como consigna la demanda, Sebastián Eyzaguirre demostró “celos desmedidos” con Lorena Vargas. Un ejemplo claro de eso fue lo ocurrido en noviembre de 2019, donde terminó quedándose en el departamento de una amiga, con quien conversaron hasta tarde.

Ella fue testigo de las constantes llamadas que le realizaba su pareja, por lo que decidió alertarla, sobre todo en la posición de vulnerabilidad en la que se encontraba al ser Eyzaguirre su jefe. Al día siguiente, Vargas intentó devolverle los llamados pero solo recibió un mensaje que decía “me estás cagando”.

A eso se suma que en varias oportunidades le manifestó su disconformidad con que ella trabajara como conductora de un programa franjeado en la Radio Zeta. En ese entonces le decía que “yo no estaba para trabajar con ‘esa gente’, que la radio era pésima, que no tenía sentido trabajar todos los días. Insistía en que nos teníamos que enfocar en crear proyectos para su productora, que a él no le costaba nada levantar capital, que me estaba perdiendo ahí, sólo por mencionar algunos de sus comentarios”.

La insistencia de su pareja provocó que tomara la decisión de renunciar abruptamente. Ahora reconoce que “su problema radicaba en que yo era prácticamente la única mujer en la radio, todos mis compañeros eran hombres y eso evidentemente le causaba celos desmedidos; y por otro lado, al ser otra fuente de ingresos, le quitaba poder en nuestra relación laboral”.

En marzo de 2020 decidieron vivir juntos una vez que la pandemia irrumpió el país. Vargas optó por enviar a sus tres hijas a la casa de sus padres fuera de Santiago para evitar exponerlas y ella se quedó con Eyzaguirre.

Durante los primeros días, y mientras ella estaba en el baño, la llamó por teléfono un amigo, lo que provocó la ira de Sebastián Eyzaguirre, quien aseguraba que le estaba “poniendo el gorro”, por lo que no optó por nada mejor que zamarrearla y empujarla hasta sacarla del departamento.

Tras esto, decidió terminar su relación.

Insistentes mensajes

Según detalla en la demanda, una vez que terminó su relación con Sebastián Eyzaguirre, Lorena Vargas comenzó a recibir diversos mensajes de diferentes tonalidades por parte de su ex pareja. Incluso lo acusó de haberse contactado con su hija de 17 años, quien no tenía conocimiento de esta situación, para que tratara de ser una especie de mediadora.

Vargas adjuntó con la querella más de 20 documentos que dan cuenta de los cientos de mensajes que recibió, donde la amenazaba, le pedía perdón y que por favor le contestara.

En junio de 2020 accedió a hablar con él, oportunidad donde le aseguró que estaba en tratamiento para controlar su ira y violencia. Vargas le creyó y volvieron a convivir.

Pero bastaron solo unos días para que la imagen de pareja perfecta se esfumara y comenzara nuevamente con celos arrebatados y discusiones sin sentido. En julio decidió voluntariamente irse del departamento que compartían.

“Me trató con un inmenso nivel de crueldad, se refería a mí como una mujer inútil, inepta, incapacitada. Me destrozó porque él había logrado reconocer mis mayores dolores, cómo hacerme sentir culpable y avergonzada. Definitivamente hubiera preferido que me pegara porque con sus palabras terminó por quebrarme y destrozar mi autoestima, mis emociones y esa herida aún no la logro sanar”, reconoció.

Desde entonces, Eyzaguirre retomó los constantes e insistentes mensajes donde incluso la amenazó de interferir en su futuro laboral. “Volví a creer en él”, cuenta y en septiembre de 2020 regresó al departamento. En octubre de 2020, Lorena Vargas aseguró que agredió a su hija de 17 años cuando fue de visita a verla. Ocurrió durante un cumpleaños cuando Eyzaguirre le tocó el trasero a la hija de su pareja.

“Esa fue la gota que rebalsó el vaso. Me peleé con Sebastián y desde que tocó a mi hija nunca más volví al departamento, me llevé todas mis cosas. Frente a esta situación Sebastián comenzó a acosarme de manera aún más intensa por distintas vías: correos, audios, mensajes”, explicó.

Posterior a eso, regresaron las amenazas vía correo, mensajes y audio. Incluso aseguró que comenzó a extorsionarla con una imagen de ella desnuda que tenía en su poder, las que tomó sin su consentimiento.

“Lo único que quiero es que Sebastián no se me acerque más. No quiero que él tenga ningún tipo de contacto conmigo y menos con mi hija. Temo constantemente que pueda cumplir sus amenazas, que perjudique la carrera de mi hija, mi carrera profesional, que difunda las fotos íntimas que tiene de mí y que no deje de maltratarme”, aseveró Vargas en la demanda contra Sebastián Eyzaguirre.

Por último, aseguró que “quiero dejar de vivir con miedo y lograr retomar mi vida sin terror y sin vergüenza, porque ahora logro comprender que fui víctima de una persona que no tiene límites para dañar y que, lamentablemente, no me ha permitido retomar mi vida en paz. Por todo lo anterior, es que actualmente me encuentro en tratamiento sicológico, siquiátrico y farmacológico”.

El ex CQC optó por cerrar su cuenta de Twitter y de Instagram tras hacerse pública esta denuncia. Tampoco respondió los mensajes de EL DÍNAMO para que entregara su versión de los hechos. 

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