Gonzalo Valenzuela se valió de las redes sociales para revelar que Silvestre, su hijo mayor de 15 años, padece epilepsia desde los 12.
El actor conversó con la Liga Chilena contra la Epilepsia, del cual es miembro desde que se le diagnosticara el trastorno.
En esta línea, Gonzalo Valenzuela recordó cuando a su hijo Silvestre tuvo su primera crisis, indicando que “los niños me pidieron dormir en mi cama esa noche porque habíamos llegado de Santiago (a Maitencillo). Cuando me fui a acostar me desperté en la noche con un golpe. No sabía lo que estaba pasando, y vi a Silvestre que estaba en un estado irreconocible, no entendía qué estaba pasando”.
u0022Se me paralizó el cuerpo, lo agarré en brazos para que su hermano no se despertara y salí corriendo con él. Pensé que se me había muerto. Estaba pálido, los ojos medio desorbitados, y después que terminaron las convulsiones estuvo inconsciente mucho ratou0022, detalló.
Luego de esto, el menor fue derivado a un centro asistencial a Santiago, ante lo cual Valenzuela explicó que “estuvimos tres días internados en una clínica para hacerle todo tipo de estudios para ver qué tipo de epilepsia era. Fueron días de espera para tener los resultados (…) pero teniendo claridad de qué es lo que tiene y cómo tratarlo es otro cuento”.
El actor dejó en claro que su hijo es “un tipo súper responsable consigo mismo y con su enfermedad”, ya que siempre está pendiente de sus medicamentos para no volver a sufrir otra crisis.
El empresario lanza por segunda vez una oferta para quedarse con la S.A. que administra Colo Colo, en medio de la histórica pugna con el bloque ligado a León Vial.
Si hasta hace una semanas el nombre escogido era el de Cristóbal Barra, actual vicepresidente de la tienda, hoy el nombre que corre con ventaja es el de Sebastián Vergara, exsubsecretario de Bienes Nacionales en el gobierno de Gabriel Boric.
Marisol Peña recordó que para enfrentar el megaincendio de 2024 en Viña del Mar, el gobierno de Gabriel Boric logró que el Congreso aprobara el fondo de emergencia, que también contenía materias tributarias.
Si la rebaja al impuesto corporativo estuviera condicionada a resultados laborales concretos —alzas salariales reales, nuevos puestos de trabajo o participación en utilidades— esa separación desaparecería. El beneficio tributario y el bienestar del trabajador serían la misma discusión, no dos medidas distintas dentro de un mismo paquete. Un gobierno que de verdad cree que esta medida mejora sueldos y empleo no debería pedirle a la ciudadanía que confíe en la cadena causal.