Durante el noveno capítulo de El Purgatoriose pudo ver el reencuentro entre los ex chicos realityAngélica Sepúlveda y Arturo Longton. Como era de esperarse, el programa no estuvo exento de polémicas y duros comentarios.
El estelar de Canal 13 propone que ambos simulen que acaban de fallecer para luego someterse a distintas secciones con las que se determinará quién irá al cielo y al infierno.
El enfrentamiento entre Angélica y Arturo
Luego que los participantes hablaran de sus polémicas en el pasado, tuvieron un enfrentamiento en el esperado cara a cara. Para esto hay que recordar que las figuras televisivas tuvieron una tensa pelea durante una competencia en el reality 1810, en el que ambos participaron en 2009.
“Han pasado 15 años y sigo manteniendo la misma postura de antes, creí que habías cambiado un poco, pero veo que sigues siendo el mismo patán de siempre”, comenzó lanzando Angélica Sepúlveda.
La “fierecilla de Yungay” arremetió nuevamente contra Longton: “Eres un misógino y no eres capaz de atacar a los hombres, siempre te vas contra nosotras, las mujeres, creo que es por tu inseguridad, no has aprendido a entender que hay una igualdad, siempre nos has mirado como pequeñas y como objetos”.
Tras esta acusación, el ex panelista de Gran Hermano respondió: “Creo que son palabras absolutamente vacías sin ningún contenido real, porque siempre he sentido amor por mi madre, por mi señora, amo profundamente lo que es la mujer”.
Junto con esto, Arturo Longton se tomó el tiempo de aclarar: “Tú eres la única mujer con que he peleado en mi vida y fue en un reality, no en la vida real”, agregando también que “yo he sido capaz de pedir disculpas y tú también tienes que ser capaz de pedir disculpas por las cosas que has hecho”.
Tras este breve pero intenso momento, se dio paso a otras secciones del programa para llegar a la esperada resolución del público. Allí el conductor del estelar, Ignacio Gutiérrez, reveló que Arturo logró ir a El Paraíso mientras que Angélica por votación quedó en El Infierno.
Si la amistad entre un hombre y una mujer se midiera por cuantas veces han tenido una conversación, se podría decir que María José Viera-Gallo y Alberto Fuguet son “viejos amigos”. Desde los años 90 han conversado en persona y por chat, en cafés y bares, caminando de día por la Alameda o de noche por Manhattan. Últimamente suelen cruzarse en los pasillos de la Escuela de Literatura Creativa de la Universidad Diego Portales, donde ambos hacen clases. Esta conversación, sin embargo, ocurre por llamada telefónica vía chat Gmail en un afán, dice la entrevistadora, por reencontrarse con la era predigital, off camera, donde se sitúa el último libro de Fuguet: Ushuaia (Tusquets). Una novela, tal como lo describió esta revista, “emocionalmente precisa sobre lo que se arrastra y no se dice, sobre finales y comienzos y sobre dos destinos melodramáticos”.
El empresario inmobiliario, financiero, agrícola, del reciclaje y las telecomunicaciones, fundador del grupo Prisma, exdueño del Canal del Fútbol, tiene como preocupación principal (“hobby”, dice él) el desarrollo de las políticas públicas. Ha pasado horas, días, meses, calculando una reforma tributaria alternativa. Una que busca recaudar a través del consumo y que reduciría la tasa corporativa del 27% al 10%. Todo eso, dice, sin estresar las cuentas fiscales. “Este sistema que yo propongo no se va a hacer en este gobierno ni probablemente en varios más. Pero al final se va a hacer. Porque a la larga la lógica termina imponiéndose”, dice convencido.
Aunque ha prometido mejorar las formas, pocos esperan que cambie su estilo atropellado, entre otras cosas porque ha sido exitoso: Poduje es el ministro más conocido y apreciado del gabinete, el que de alguna manera lleva la llama de la esperanza, el único con la energía insultante y combativa que aprendió en Sin Filtros, ese programa de televisión que hoy es el único think tank que sostiene, y al mismo tiempo atormenta, al gobierno.
Eso es lo que separa la propaganda de la credibilidad. Un liderazgo puede equivocarse, e incluso impulsar medidas impopulares, pero cuando comunica algo en lo que genuinamente cree y logra explicar con claridad hacia dónde conduce el camino, transmite coherencia.