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La apuesta más personal de Javiera Balmaceda Pascal

Una de las ejecutivas más importantes de la industria televisiva mundial, ex funcionaria del JP Morgan, chilena, nominada al Oscar, hermana de Pedro y Lux Pascal, revela las amenazas que acechan al streaming. De paso, da a conocer algunos secretos de La Casa de los Espíritus, la serie basada en el libro de la chilena Isabel Allende que se estrena a fin de mes. Una historia que hace recordar la de su propia familia.

Javiera Balmaceda fue nominada al Premio Oscar antes que Pedro Pascal, quien, pese a su estatus de estrella internacional, nunca ha sido candidato a la dorada estatuilla. Fue en 2023, año en que el filme Argentina, 1985, que relata el juicio a los cabecillas de las juntas militares de ese país, postulaba en la categoría Mejor Película Extranjera.

Ella era una de las impulsoras de la primera cinta producida por Amazon Studios y, como su productora, llegaba al evento más importante de Hollywood por mérito propio.

Vestida con un traje negro y zapatillas deportivas celestes, además de los anteojos de marcos gruesos y redondos que ya son su sello, caminó por la alfombra roja del brazo de su hermano, en ese entonces ya en el peak de su popularidad gracias a su rol protagónico en The Last of Us.

Al verlos, todos se preguntaron quién era la acompañante de Pedro Pascal.

Después de la ceremonia, los hermanos partieron a la fiesta que daba Madonna, con quien bailaron Vogue. La noche la terminaron en un carrete del rapero Jay-Z.

Si bien en esa ocasión la cinta argentina no ganó, aunque sí en los premios Goya y en los Globos de Oro, consolidó el estatus de esta “gringa chilena” —como ella misma se define— como una de las ejecutivas más importantes de la industria de las plataformas de televisión.

Head de Originales para Latinoamérica, Canadá y Australia de Prime Video & Amazon MGM Studios, el equipo que dirige Javiera está distribuido en distintos países de las zonas del mundo que están hoy a su cargo. Su rol es clave y desafiante: lograr que las películas y series producidas por Amazon —que en Chile transmite Prime Video— encanten a las cada vez másesquivas audiencias. Su trabajo es una mezcla de creatividad, olfato, conocimiento del negocio y habilidad para manejar millonarios presupuestos. “Entre muchas otras cosas, me toca leer y comentar guiones, además de ayudar a elegir el elenco, al director y al equipo técnico. Una vez que el proyecto está aprobado, nos metemos de lleno como estudio”, comenta desde su oficina en Miami, donde vive con su marido argentino. De sus dos hijos, el mayor, Bruno de 20 años, estudia cine en la NYU, la prestigiosa universidad neoyorquina. La sangre tira: además de Pedro y Javiera, Lux Pascal, hermana de ambos, ya tiene sus primeros éxitos como actriz.

La lista de aciertos de Javiera es extensa. Desde la serie biográfica Maradona: sueño bendito y Noticias de un secuestro hasta producciones como Vencer o Morir y El presidente.

Pese a su certero ojo para elegir ideas exitosas y a que vibra con lo audiovisual, su carrera no partió en la industria del entretenimiento: primero estudió economía y trabajó en el banco JP Morgan, época en la que vivió en Santiago.

“Yo siempre fui adicta a la tele y al cine. También leía mucho. Cuando me vine a vivir a Miami me hice amiga de mucha gente que estaba en MTV y en otros canales latinos. Conocí ese mundo y me encantó, así que decidí dejar la banca. Pero tuve que empezar desde cero”, confiesa con un acento chileno sazonado con palabras en inglés.

Su primer paso lo dio en Locomotion, un canal de animación japonesa. Su tarea, cuenta con entusiasmo y orgullo, era llevar el carro con las cintas de los programas a la salida de satélite y revisar que estuvieran listos para ir al aire. Uno de los productos de Locomotion era la popular e irreverente South Park, lo que le permitió relacionarse con los ejecutivos de la estación creadora de la serie, Comedy Central, quienes le ofrecieron trabajo. En el nuevo canal se ocupó del área de ventas, aprendiendo un nuevo lado del negocio, y ubicando contenidos de la señal norteamericana en distintos canales para Latinoamérica.
Luego pasó por importantes cadenas como Cartoon Network, Boomerang, MySpace y HBO. Y no paró de crecer.

En 2017 arribó a Amazon, donde ha tenido un importante papel en la dirección creativa y el desarrollo de contenido original en Latinoamérica, Canadá y Australia.

La pasión que transmite Javiera al hablar de su trabajo aumenta incluso más cuando cuenta del nuevo proyecto de Amazon: la serie de ocho capítulos basada en el libro de Isabel Allende La casa de los espíritus, que se estrena el próximo 29 de abril en Prime Video.

A casi 45 años de su primera edición, y con más de 70 millones de libros vendidos en todo el mundo y una fallida película realizada en 1993 — Balmaceda es la mujer detrás de la nueva versión de la monumental saga de la familia Trueba.

Para llevar a la televisión el bestseller de Isabel Allende, trabajó con las guionistas Fernanda Urrejola y Francisca Alegría. Esta última, además, está a cargo de la dirección junto a Andrés Wood. Otro aliado clave en el desarrollo del proyecto ha sido la productora Fábula, de los hermanos Pablo y Juan de Dios Larraín.

“Es una historia fuerte y con mucha información, que no se puede ver al mismo tiempo que se revisa el celular. Está muy, muy entretenida”, explica aprovechando sus expresivos ojos para enfatizar sus palabras.

—¿Cómo llegaron a adaptar esta novela? El primer intento de llevarla a las pantallas fue muy criticado.

“En un principio, los derechos de La casa de los espíritus eran del canal Hulu, que finalmente no desarrolló el proyecto. Luego, la directora chilena Francisca Alegría, cuyo trabajo yo conocía y me gustaba mucho, junto a Fernanda Urrejola y Eva Langoria nos presentaron un pitch muy hermoso. Se enfocaron en la femineidad del relato y en la sanación de los traumas generacionales, con una propuesta muy clara sobre cómo atraer nuevas audiencias”.

—Es una historia bien chilena. ¿Cómo piensan interesar a un público internacional?

“En Amazon tuvimos mucho éxito con la adaptación de Noticias de un Secuestro, basada en un libro de Gabriel García Márquez, que fue dirigida por Andrés Wood. Lo que él hizo fue interesante: transformó una historia muy colombiana, incluso muy bogotana, en un relato universal. Tuvo el talento de darle otra mirada y abrirla. Cuando empezamos a trabajar en La casa de los espíritus, nos dimos cuenta de que en Europa se lee en los colegios. Varios ejecutivos de Amazon también la habían leído en su juventud, lo mismo que la actriz española Nicole Wallace quien interpreta a Clara, el personaje central. Después de Latinoamérica, el país donde más se vende esta novela es en Alemania. Además, Isabel Allende nunca nombra a Chile o a lugares chilenos. La chilenidad está reflejada en la forma en que describe los paisajes: los volcanes, el desierto, los lagos. Entonces sí es un libro universal”.

—¿Cuándo lo leíste por primera vez?

“Como a los 13 o 14 años. Lo divertido es que mi papá me advertía: también tienes que leer Cien años de soledad. Es muy interesante darse cuenta de la diferencia de leerlo cuando uno es chica versus ahora, como mujer adulta, casada, mamá y con más historias familiares. Esta vez lo disfruté mucho más. Justamente este fin de semana estuve con una amiga puertorriqueña, quien también lo leyó en la secundaria, y ella de lo que más se acuerda es de Clara obsesionada buscando la cabeza de su mamá. Es curioso cómo la gente recuerda distintas cosas, por eso creo que va a tener mucho impacto a nivel global”.

—¿Isabel Allende se involucró en el proyecto?

“Sí. Leyó los primeros guiones y después vio los tres episodios iniciales. Según Isabel, esta es una de las mejores adaptaciones de su obra”.

—¿Hay otra novela, personaje o suceso histórico chileno que te gustaría adaptar para la televisión?

“Actualmente estamos trabajando en varias historias que tienen que ver con Chile. Una tiene elementos internacionales porque sucede en distintos países de Europa y hay otra muy linda que se desarrolla en México y Chile. Pero no te puedo contar mucho porque no hablamos de proyectos que todavía no están aprobados. El tema que a mí me obsesiona, y que lo muestra un poco la película chilena Los colonos, es hacer una producción en tono épico sobre la colonización de Sudamérica. Pero todavía no encuentro la historia adecuada”.

—Tú has trabajo con productoras como Fábula. ¿Qué opinas de la industria audiovisual nacional?

“Siempre es difícil opinar de eso porque soy chilena (risas), pero hemos tenido experiencias muy buenas. Con ellos hicimos El presidente y La Jauría que, pese a ser bien locales, tuvieron un éxito global. También realizamos las comedias Desconectados y Sin Frenos, a las que les fue bien en varios mercados. Chile es muy rico en guionistas, directores y producciones de gran calidad”.

—¿Qué tendencias ves en el mercado del streaming a nivel internacional?

“Nuestra obsesión permanente es cómo capturar a los de menores de 35 años. En realidad, todas las plataformas competimos por ser la auténtica voz de quienes crecieron con Internet como parte de su vida. Ese es un público sumamente inteligente y exigente. Y que no tiene ese prejuicio de que lo bueno solo viene de Hollywood, sino que están abiertos a producciones que surgen de cualquier parte del mundo. Eso es muy estimulante. El desafío es encontrar historias que conecten con la audiencia. Por ejemplo, hemos tenido un tremendo éxito con la franquicia Culpables, basada en la trilogía de novelas románticas juveniles Culpa Mía, Culpa Tuya y Culpa Nuestra. Lo mismo ha pasado con La Oficina, la adaptación mexicana de la The Office, que tiene un humor irreverente y brillante. Si bien el romance, la gente linda y el enamorarse de la persona equivocada siempre van a funcionar, hay que usar un lenguaje nuevo y que no sea condescendiente ni menosprecie la inteligencia de quienes nos ven”.

—¿Los videojuegos son los que más les están quitando público? Tú has contado que tus hijos —actualmente de 20 y 19 años— en un momento estaban obsesionados con los videojuegos.

“¡Todavía lo están! Yo me quedé en la época del Pac-Man y del Centipede (risas). Hoy los videojuegos son nuestra mayor competencia; competimos por el tiempo especialmente de los más jóvenes, por eso es tan importante encontrar historias entretenidas con las que ellos se identifiquen. Por ejemplo, tuvimos mucho impacto con la serie Fallout, basada en un videojuego. Para mí fue súper entretenido verla con mis hijos porque ellos conocían muy bien el juego. Ese fue un momento en el que vimos televisión en familia, algo que no siempre sucede. Debido al presupuesto que yo manejo para Latinoamérica, es difícil hacer adaptaciones de videojuegos, pero cuando se pueden hacer bien, quedan increíble. Otro aspecto a considerar es que el consumo de contenido en celulares es cada vez más importante, por eso nos preocupamos de que la película o serie que filmamos en 4K, HD o con una cámara especial se vea bien en el teléfono”.

—¿Y han logrado competir?

“Sí y lo estamos viendo. En Argentina, por ejemplo, acabamos de lanzar Amor Animal. Es muy rápida, con buena música y con chicas y chicos lindos, pero también habla de una realidad: la batalla de clases sociales que nunca se supera”.

—¿En qué se diferencia el público latino con el del resto del mundo? ¿Tiene características especiales?

“Todos los países quieren ver a sus propios actores, guionistas y directores. Así ha sucedido, por nombrar algunos casos, en Brasil con la serie Tremembé; en Chile con la película de 31 Minutos Calurosa Navidad; y en Colombia con Betty la Fea”.

—¿Qué buscan al momento de elegir un proyecto?

“La cultura corporativa de Amazon, y que es común para todos los negocios de la compañía, es la obsesión por el consumidor. En el caso de la televisión, lo que nos mueve es la obsesión por la audiencia. Por ejemplo, en la película Sayen se muestran los espectaculares paisajes de Chile. Esa naturaleza impactante es ideal para contar buenas historias”.

“Me encantaría una serie sobre mi familia”

La vida de los Balmaceda Pascal está marcada por el golpe militar. En 1975, José y Verónica, los jóvenes padres de Javiera, tuvieron que huir rumbo al exilio. Eran buscados por la DINA por haber escondido en su casa al primo de Verónica, el líder del MIR Andrés Pascal Allende, entonces intensamente buscado por la dictadura.

La ahora productora tenía tres años y su hermano Pedro aún no cumplía uno. El primer destino fue Dinamarca y después partieron a Estados Unidos. Más tarde nacieron dos hermanos más: Nicolás (hoy médico) y Lux. Se instalaron en California donde el doctor José Balmaceda tuvo gran éxito como especialista en medicina reproductiva, aunque años más tarde debió salir de EE.UU. acusado de irregularidades en su práctica médica.

En 2001, una nueva tragedia sacudió a la familia: la muerte de Verónica. “Yo quiero mucho a mi mamá. La extraño siempre, y me encantaría decir que lo superé, pero todavía me duele. Eso es algo que tengo que trabajar”, confesó la hija mayor en una entrevista.

—A tu hermano Pedro siempre le pregunta si siente más latino o norteamericano. ¿Qué responderías tú?

“Es una dualidad permanente, aunque cada vez lo aprendo a manejar mejor. Estando en Estados Unidos me sentía latina, y dentro de la comunidad latina me sentía chilena. Luego, cuando me casé con mi marido que es de Argentina y viví ahí, una amiga me decía chailote, una versión en inglés de chilote, que es la forma en que los argentinos les dicen despectivamente a los chilenos. Y cuando voy a Chile, me siento gringa. Así que soy de todo un poco”.

—¿Qué te gusta de los latinos?

“Lo familiares y acogedores. Son muy cariñosos sin que eso sea algo transaccional. Una vez estaba por trabajo en México y me intoxiqué muy mal, y de inmediato llegó una amiga con su médico”.

—¿Te gustaría hacer un proyecto con Pedro y Lux?

“Me encantaría, pero necesito presupuesto. Cuando me dicen, dile a Pedro que haga algo para Amazon, yo les contestó: negocien con su agente, porque como favor no lo hará.

—¿Y en que papeles los ves a ellos?

“Buena pregunta. Nunca lo he pensado. Me encantaría hacer la historia de mi familia y que Lux haga el papel de mi mamá. Habría que buscarle un personaje a Pedro, porque no puede hacer de mi papá (risas)”.

—En realidad, los Balmaceda tienen algo de La casa de los espíritus.

“Es cierto, hay un montón de similitudes. Así como el personaje de Alba se enfrenta a su abuelo Esteban Trueba por apoyar a la dictadura, mi abuelo y otros familiares eran partidarios de Pinochet pese a que mis papás tuvieron que estar seis meses escondidos en la embajada de Venezuela antes de salir de Chile”.

—¿Todavía te pasa que, pese a tu alto cargo, en la industria hay gente que te conoce como “la hermana de Pedro Pascal”?

“Sí y me encanta. Me siento muy orgullosa al ver su crecimiento. Estoy feliz de que el mundo pueda apreciar su talento, porque él desde chico quería ser actor. Ha trabajado tanto que el éxito que hoy tiene se lo merece”.

—Debe ser emocionante salir a la calle con él.

“Sí. Yo quedo helada a ver todo lo que pasa alrededor suyo. Admiro su capacidad para lidiar con esa locura. Todo el mundo lo mira y le saca fotos, pero él lo maneja con tanta simpatía y tranquilidad, que impresiona. La verdad es que no sé cómo lo hace”.

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