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Catalina Droguett, fundadora de Mujer Sustentable: “Cuando una mujer es reconocida, validamos nuevas formas de liderazgo e inspiramos a otras”

En diálogo con Mujeres D, Catalina Droguett, la periodista detrás de la red dedicada a unir el talento nacional enfocado en sustentabilidad, ahonda en sus motivaciones para este proyecto.

Por más de una década, Catalina Droguett, periodista y fundadora de la plataforma Mujer Sustentable, se ha dedicado a hablar de sostenibilidad medioambiental y a unir a mujeres con iniciativas que apunten en esa dirección.

Ha sido conductora del programa Chile Sustentable desde hace casi 15 años, conferencista internacional y autora del libro Ecología Personal, lanzado en 2022. Mediante sus redes sociales, también busca transmitir cómo incorporar a la cotidianeidad hábitos compatibles con el cuidado medioambiental.

En los últimos días, se encuentra inmersa en la preparación de la tercera edición del Premio Mujer Sustentable 2026, una iniciativa que busca reconocer a mujeres de todo Chile que están generando un impacto positivo desde el liderazgo, el emprendimiento, la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo humano. Mujeres D se contactó con ella para conocer cómo surgió la idea de crear esta red de mujeres que, al igual que ella, han logrado incorporar a su quehacer laboral una mirada más sustentable.

Puentes entre mujeres

Has sido conductora durante muchos años, y en distintos medios, del programa Chile Sustentable. Hoy la plataforma que diriges se llama Mujer Sustentable. En qué momento nace la inquietud por enfocarse en las mujeres y por qué.

— El programa está al aire todos los días a las 3 de la tarde en Radio Agricultura. A raíz de estos 15 años a cargo de este espacio periodístico que ha pasado por varios medios, hace siete años surgió una inquietud: a través de las entrevistas me di cuenta de que existían muchas mujeres liderando e impulsando iniciativas que podían ser mucho más grandes si establecíamos puentes entre ellas. Me refiero a mujeres del mundo corporativo, emprendedoras y del ámbito STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Ahí nace Mujer Sustentable.

La ONU ha dicho en varias oportunidades que la crisis climática suele afectar más a las mujeres, pero que a la vez son ellas quienes, desde distintos roles impulsan soluciones climáticas vinculadas a la eficiencia en la administración de recursos. Relacionándolo con cómo se fue encauzando este proyecto hacia las mujeres, ¿por qué crees que ocurre esto? ¿Crees que de alguna forma el buscar alternativas más sustentables está ligado a ciertos aspectos de ser mujer?

—Los datos son los datos. Efectivamente las mujeres somos más vulnerables a esta crisis climática por distintos factores. Sin embargo, soy una convencida de que esta triple crisis que vive el planeta —climática, de biodiversidad y contaminación— es una cuestión de hombres y mujeres. Todos podemos contribuir a mitigar y adaptarnos a situaciones que ya vemos en todo el planeta: Europa con 46 grados y acá, en el otro polo, eventos meteorológicos inéditos como las lluvias recientes en Chile.

¿Y cómo se vincula la mujer en todo esto? Fue de una manera bastante orgánica, nada premeditado. Tampoco Mujer Sustentable es un “club de Lulú”: aquí trabajamos hombres y mujeres, hay mentores y mentoras. El proyecto tiene tres verticales. La primera es la Escuela Mujer Sustentable, que ha formado a más de 3.000 mujeres en forma gratuita. Ellas llevan esos conocimientos a sus familias, impactando a niños, hombres y abuelos, porque la mujer es un conector. La segunda vertical son los Encuentros Mujer Sustentable, con conversaciones más dirigidas al mundo corporativo. Por otro lado está el Premio Mujer Sustentable, que viene a ser la fiesta del año, donde buscamos visibilizar y mostrar a todo Chile, con una convocatoria nacional, el talento con impacto positivo.

“Necesitamos reconocer a quienes proponen soluciones”

Pensaba en esta tercera vertical que me comentabas, que tiene que ver con reconocer a las mujeres. ¿Sentiste que en algún momento a estas actividades les faltaba tener una vitrina más clara?

— Sí. A mí el dicho de “nadie es profeta en su tierra” no me gusta, pero a veces se vive, y creo que nos falta aplaudir el talento nacional. En estos más de 15 años como periodista he recorrido Chile y Latinoamérica investigando y descubrí una realidad que se repetía mucho: mujeres que estaban transformando empresas, comunidades, cuyo trabajo solía estar fuera del reconocimiento público o no se conectaban entre sí para avanzar más rápido.

Este premio nace para aportar a un cambio de paradigmas. Cuando una mujer es reconocida, no solo celebramos su trayectoria, sino que validamos nuevas formas de liderazgo e inspiramos a muchas otras personas a creer que también pueden generar un impacto positivo. Hoy buscamos reconocer a mujeres que impulsan cambios desde el emprendimiento, la innovación, la tecnología, el desarrollo humano y el mundo corporativo. En nuestro país necesitamos reconocer mucho más a quienes construyen soluciones y no solo a quienes describen problemas, poniendo en agenda a esas personas que aportan a un cambio positivo.

En la experiencias que has acumulado y las entrevistas que has hecho a líderes medioambientales que proponen soluciones. ¿Identificas alguna preocupación en estas personas que esté pasando inadvertida a nivel nacional?

— Sí, creo que la sostenibilidad tiene varios ejes; no es solo lo ambiental. Por un lado están los desafíos del cuidado del medioambiente; por otro, los factores sociales y las profundas inequidades que hay en toda Latinoamérica, y cómo podemos generar proyectos virtuosos para lograr sociedades más equilibradas y justas. Por último, están los factores económicos: tenemos que generar empleo, rentabilidad y hacer crecer los proyectos. Creo que hay una preocupación compartida por gestar proyectos con una mirada profundamente conectada con el medioambiente, lo social y lo económico.

“En la época de nuestros abuelos no existía el concepto sustentable, pero lo eran por definición”

En las iniciativas que lideran y en las conversaciones que se dan en Mujer Sustentable, ¿se toca el tema de la fatiga climática? Me refiero a estar expuesto a tantas noticias negativas y sentir que el cambio individual de repente parece insuficiente.

— Sí, a veces resulta abrumador tener tantos datos y se genera cierta ansiedad. Por eso creo que debemos ir siempre por una propuesta más orientada a las soluciones, a ser parte e involucrarnos.

Mi formación como investigadora implica tener datos duros, pero prefiero ir por el lado de la acción. Durante 15 años he liderado proyectos que buscan promover la educación y el talento de impacto positivo, para ser parte de la solución desde lo más básico: cómo me visto, cómo me alimento, lo que pasa en mi cocina o cómo educo a mis hijos. Todos los días podemos votar por ser más sostenibles. Nunca he ejercido un liderazgo donde se busque asustar con los datos; al contrario, buscamos involucrar e inspirar.

Leía en una entrevista que desde pequeña, sin saberlo, llevabas un estilo de vida sustentable, con hábitos como reutilizar ropa, reparar objetos. ¿En qué momento conectaste esos hábitos con un interés más concreto y medioambiental?

— En las zonas más vulnerables de Latinoamérica —como en mi comuna natal, Conchalí, o en Siloé, en Colombia— el reutilizar lo que se tiene es un acto natural ante la falta de recursos económicos. Esa cultura de usar y tirar no era algo natural al ser humano.

Cuando faltan los recursos, reutilizas todo lo que tienes a mano: cuidas el agua, la ropa se hereda de un hermano a otro, las zapatillas se reparan. Remontándonos a la época de nuestros abuelos, no existía el concepto de ser sustentable, pero lo eran por definición. Las personas mayores suelen ser bastante más ecológicas que los jóvenes porque se criaron reparando, yendo al zapatero, cuidando las cosas y usando prendas de mayor calidad que duraban años.

El “clic” ocurrió cuando inició mi carrera como periodista e empecé a encontrar datos y a comprender este tema de manera pionera, porque Chile Sustentable fue el primer espacio en Chile que llevó la sostenibilidad a los medios, cuando esto no se hablaba. Instalar la conversación debía venir muy de la mano de los datos. En ese momento hablábamos del futuro, pero hoy está claro que es una conversación del presente: el cambio climático está pasando aquí y ahora.

— Están en plena convocatoria del Premio Mujer Sustentable, ¿te gustaría hacer un llamado?

— Me gustaría invitar a las mujeres a valorar su trabajo, porque muchas veces creemos que lo que hacemos es pequeño, pero en realidad transformamos vidas, organizaciones y comunidades sin dimensionarlo. El Premio Mujer Sustentable nació precisamente para encontrar esos liderazgos que ocurren lejos de los grandes titulares, pero que están construyendo el Chile que viene.

Invito a todas las mujeres que generan un cambio positivo desde sus empresas, emprendimientos o comunidades —y también a los hombres y mujeres que conozcan a líderes notables— a que postulen. Estamos en pleno proceso de convocatoria y necesitamos conocer más historias que inspiren, movilicen y nos recuerden que los grandes cambios comienzan con las personas.

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