Maeva Riroroco es desde hace tres años presidenta de la Cámara de Turismo de Rapa Nui. Pese a que su historia familiar está indisolublemente ligada a la isla y en las últimas generaciones a la industria turística. El rescate de estos vínculos no fue a temprana edad.
Es tataranieta del último rey de la isla de Rapa Nui Timeone Riro ‘a Kāinga. A los 11 años tuvo que viajar al continente para continuar sus estudios. Años más tarde conocería la historia del rey que viajó al continente, a fines del siglo XIX, con la intención de entrevistarse con el entonces Presidente Federico Errázuriz y plantearle los reclamos de los habitantes de la isla contra el empresario Enrique Merlet, quien controlaba prácticamente todo el territorio.
Riro ‘a Kāinga moriría en extrañas circunstancias, que el pueblo rapanui atribuye a envenenamiento. “Es muy triste si uno lo ve desde una perspectiva emocional, pero él luchó por su pueblo”, reflexiona Maeva Riroroco en entrevista con Mujeres D.
“Mi historia, mi familia y mi cultura me entregaron una identidad muy fuerte, pero también la responsabilidad de contribuir a que nuestra isla se desarrolle sin perder aquello que la hace única”, añade.
Por vía familiar también fue su acercamiento al turismo. Todo inició con su padre y una mini van. En esta entrevista, la ingeniera comercial repasa su historia, sus vínculos con la isla y los desafíos que ésta tiene al depender su economía un 85% de los servicios turísticos y el comercio. “La isla es frágil, por lo que el ideal no es recibir grandes volúmenes de gente, sino un visitante que valore el destino y pague lo suficiente para garantizar la sostenibilidad en el tiempo“, recalca.
— ¿Cómo te relacionas con la figura de tu tatarabuelo? Me preguntaba si siempre supiste de él y cómo se hablaba de él en tu familia, en tu casa.
— No se hablaba mucho. Me vine muy pequeña al continente a estudiar. Soy la mayor de cuatro hermanos y me vine a los 11 años porque en esa época no había muy buena educación en la isla. Supe la historia ya más grande. Con el tiempo me empecé a involucrar más y toda la familia comenzó a darle mayor importancia a Riro ‘a Kāinga. Hoy día con el clan Riroroco, nos juntamos; cada año, en el mes de mayo, homenajeamos a este héroe que vino a defender los derechos de nuestro pueblo y fue asesinado en Valparaíso.
Es muy triste si uno lo ve desde una perspectiva emocional, pero él luchó por su pueblo. Por eso no solo nuestra familia, sino toda la isla lo considera un héroe que quiso defender nuestros derechos. Aunque no lo logró, tuvo la intención e hizo el esfuerzo de viajar en barco al continente, donde fue asesinado.
— Me preguntaba también de qué forma nació tu interés por el turismo y si tuvo que ver con tu padre, porque leía que él apostó por el turismo local cuando nadie lo hacía.
— El otro día le hice una entrevista para El Mercurio y me contó su historia. Fue casi por casualidad. Él era emprendedor en distintas áreas, como el comercio, y en un momento se compró una minivan. Justo en esa época llegó un nuevo gerente al único hotel de cinco estrellas que había en la isla. Se hicieron amigos y este señor, Arturo Pérez, le sugirió sacar a pasear a sus turistas, dado que mi papá tenía el vehículo y trabajaba solo medio día en el juzgado. Aceptó por hacerle el favor, pero luego se dio cuenta de que casi todas las tardes tenía tours que le generaban ingresos. Le empezó a gustar.
Después conversó con otro tío que también tenía un klein bus y generaron una colaboración entre los tres que tenían esos vehículos. Formalizaron lo que era informal y lo convirtieron en un operador turístico. Mi papá vio que el negocio requería más tiempo y dejó su trabajo como primer oficial en el Juzgado de Isla de Pascua para dedicarse por completo al turismo.
— ¿Y en tu caso cómo fue?
— De pequeña, cuando iba en vacaciones, estaba a cargo de preparar los box lunches, lavar las vans y acompañar a mi papá, que hacía de chofer y guía. Salía con él y me tocaba entretener a las hijas de los turistas, en su mayoría japoneses y estadounidenses. Así me fui empapando al ver cómo él mostraba la isla y nuestra arqueología. Hoy nos dejó como herencia varios emprendimientos turísticos. En 2012 me comprometí a apoyarlo para escalar sus empresas y hacerlas sostenibles para las futuras generaciones. Siguiendo sus pasos, y con su ayuda, fue un gran aprendizaje, porque al principio yo no sabía mucho de turismo desde la parte técnica, lo veía de lejos.
— Vi que te especializas en turismo sustentable e inclusivo también.
— Y turismo creativo, porque todo lo que hago nace de mi vínculo con Rapa Nui. Mi historia, mi familia y mi cultura me entregaron una identidad muy fuerte, pero también la responsabilidad de contribuir a que nuestra isla se desarrolle sin perder aquello que la hace única. Para mí, liderar no significa hablar en nombre de la comunidad, sino escucharla, comprender sus distintas miradas y ayudar a construir acuerdos que permitan avanzar, cuidando no solo el medio ambiente, sino también nuestra cultura. Hoy nos damos cuenta de que nuestro valor más grande es precisamente la cultura viva, la que permanece a través de nuestros bailes y deportes ancestrales.
— Gran parte de los habitantes de la isla se dedican al turismo, particularmente las mujeres. ¿Cuál es el aporte de ellas?
— Las mujeres son uno de los principales motores del turismo en Rapa Nui. Aunque la cultura suele ser tradicionalmente machista, la mujer es la que lidera. Siempre se ha dicho que está atrás, pero yo creo que está al lado. Han sido fundamentales para sostener y desarrollar el turismo: están presentes en los alojamientos, la gastronomía, la artesanía, la cultura, la gestión de experiencias, las agencias y numerosos emprendimientos familiares.
Muchas veces son ellas quienes reciben al visitante. Digo «ellas» porque yo ahora vivo entre Santiago y la isla y manejo empresas más grandes, pero en sus inicios mi mamá estaba a cargo de Casa Boutique y recibía a la gente. Atendía a todos los turistas y a ellos les fascinaba esa interacción directa. Se encargaba de todo, de atender a las personas, de supervisar el aseo y eso se replica en toda la isla. Al turista le encanta, porque a pesar de que tenemos varios hoteles, el visitante busca ir a casas locales, relacionarse con la gente de Rapa Nui y vivir la experiencia auténtica. Hoy tanto el viajero de mayor presupuesto como el de menor presupuesto buscan y valoran eso.
— Vi que están tratando de introducir más tecnología e innovación en la industria local. ¿De qué manera lo están haciendo?
— Desde que asumí la presidencia de la Cámara de Turismo en junio de 2024, ya venía desarrollando proyectos de implementación tecnológica en mis empresas. Me costó bastante por un tema cultural, para que la gente aprendiera a usar estas herramientas y comprendiera que haría el trabajo más eficiente. Lo logramos, y de ahí nació mi motivación de crear una plataforma tecnológica que generara datos y sirviera como marketplace de la isla. La idea es reunir ahí todos los servicios turísticos formales y serios: hoteles, operadores, guías, supermercados; de modo que cuando un visitante planifique su viaje a Rapa Nui no sea engañado. Tras evaluar distintas propuestas, trabajé con una profesional, Marta Lorenzini, y ya desarrollamos la plataforma. Ahora estamos postulando a un fondo para apoyar la incorporación de todos los prestadores. Esto nos permitirá integrarnos a la era tecnológica e interactuar con inteligencia artificial, además de brindar seguridad al viajero.
— Viendo esta idea, como alguien que no conoce la isla, pensaría que algo como esta plataforma ya existía…
— Es algo tan básico que parece obvio, pero no se le había dado la importancia porque no es un proceso fácil. Cuando comencé con la idea, desarrollar algo así costaba 45 millones de pesos y no era fácil financiarlo. Hoy es más accesible, aunque lo más complejo no es la plataforma en sí, sino el acompañamiento a quienes se sumen para que presenten ofertas atractivas para el viajero. Aquí no ganarán las empresas por tener una relación conmigo, sino las que resulten más atractivas para el turista. Además de ofrecer seguridad al filtrar la oferta formal, la plataforma va a generar información y datos que hoy son escasos. Podría vincularse, por ejemplo, con Ma’u Henua —que administra la entrada al parque— o con aerolíneas como LATAM, lo que nos daría información valiosa para tomar mejores decisiones.
— Además de esta plataforma, ¿qué áreas crees que falta potenciar para el desarrollo turístico de la isla? Pensando en que los visitantes se quedan por estadías más largas, me preguntaba sobre experiencias integradas o formas de atraer al turista extranjero de mayor gasto.
— Rapa Nui no necesita un turismo masivo o «vacío», sino un turismo de mayor valor. El éxito no se mide solo por la cantidad de personas que llegan, sino por cuánto permanecen, cómo se distribuyen los beneficios, qué experiencias viven y cuál es su impacto sobre la comunidad y el territorio; es decir, cuánto gastan. La isla es frágil, por lo que el ideal no es recibir grandes volúmenes de gente, sino un visitante que valore el destino y pague lo suficiente para garantizar la sostenibilidad en el tiempo.
— Pensando en la evaluación de la actividad turística de este año, ¿qué tan lejano ves el impacto que significó la pandemia?
— La pandemia generó varios cambios, pero no solo ella. Las organizaciones a cargo de la administración del parque determinaron normas como la obligación de ingresar siempre con un guía, lo que transformó la dinámica del turismo. Además, las redes sociales influyen mucho: hoy cualquiera puede promocionarse y parecer una empresa consolidada solo por tener miles de seguidores. Sin embargo, hay operadores informales que no cuentan con infraestructura ni vehículos y no generan empleo constante, a diferencia de las empresas tradicionales que dan trabajo fijo a decenas de familias durante todo el año. Nos estamos adaptando para proteger la industria, de la cual depende el 85 % de la economía local si sumamos el comercio y los servicios turísticos; el 15 % restante corresponde al sector público. Debemos cuidar este pilar, adaptarnos y capacitar constantemente.
— ¿Estás de acuerdo con la disposición de que cada persona ingrese al parque con un guía? ¿Crees que es para mejor?
— Creo que se podría haber implementado de otra manera. Coincido en que hay que resguardar el parque, porque a veces hay visitantes o grupos que no respetan las normas y suben a las plataformas arqueológicas. Sin embargo, la isla contaba con una capacidad limitada de guías. Si bien la medida dio empleo a personas que no lo tenían, puede resultar «pan para hoy y hambre para mañana», ya que un guía sin la preparación adecuada puede perjudicar la marca destino de Rapa Nui. Si se toma una determinación de ese tipo, debe ir acompañada de mayor capacitación. Estamos en una etapa determinante para el turismo en la isla; sin el cuidado adecuado, el trabajo conjunto y una buena gobernanza, podemos perder el control.
— ¿Una de las decisiones a las que te refieres es la disminución de los fondos de promoción turística?
— La reducción de presupuesto nos afecta, porque el turista extranjero es el que más gasta y realiza circuitos por destinos como Rapa Nui, San Pedro de Atacama o la Patagonia. Chile cuenta con menos recursos de promoción internacional que otros países. Por ejemplo, Perú recibe menos turistas, pero el visitante que llega allá gasta más que el que viene a Chile, donde además no todos los extranjeros registrados como ingresantes vienen con fines turísticos.
— ¿Qué faltaría incorporar para proyectar un mejor desarrollo en el futuro?
— Implementar tecnología que permita detectar y regular la informalidad, además de capacitar de manera continua a guías y choferes para profesionalizar el sector. Para consolidar el destino debemos mejorar la conectividad, la infraestructura, la gestión de residuos, la calidad de los servicios y la formación de capital humano. También necesitamos una promoción internacional más focalizada que permita recuperar mercados estratégicos.
Rapa Nui reúne condiciones idóneas para atraer a viajeros interesados en la cultura, la arqueología, la naturaleza, la astronomía, la gastronomía y las experiencias auténticas. Nuestra cultura es una de nuestras fortalezas más valiosas y la ponemos en valor. Al promocionarla también buscamos cuidarla, promoviendo que el visitante se informe adecuadamente antes de viajar para saber cómo cuidar el patrimonio y el entorno.