Una reciente publicación de ONU Mujeres dio a conocer cifras sobre la brecha de género en la participación femenina en política, confirmó que la representación femenina en los puestos de decisión es reducida a nivel global y registró avances acotados a pesar de los esfuerzos normativos.
Los datos revelan que apenas 30 mujeres se desempeñan como Jefas de Estado o de Gobierno en 28 países. Además, dentro de los gabinetes ministeriales a nivel global, el liderazgo femenino representa solo un 22,4 %. Las carteras más ocupadas por ministras son aquellas correspondientes a mujer e igualdad de género, familia e infancia, e inclusión social y desarrollo.
En el ámbito parlamentario, la cifra muestra un leve incremento en las últimas tres décadas, en donde pasó del 11 % en 1995 al 27,5 % actual.
De hecho, solo siete países en el mundo alcanzan o superan el 50 % de representación femenina en sus cámaras bajas o parlamentos unicamerales: Rwanda (64 %), Cuba (57%), Nicaragua (55%), Bolivia (51%), mientras que más atrás y con el 50% de participación están Andorra, México, y Emiratos Árabes Unidos.
Otros 23 países están cerca de acortar esta diferencia registrando un 40% de inclusión femenina. Estos se reparten entre Europa (10), África (6), América Latina y el Caribe (5) y Asia – Pacífico (2), mientras que el contraste se da con otros 21 en los que las mujeres solo alcanzan el 10% de participación e incluyen incluso, tres cámaras bajas en donde no hay participación de figuras femeninas.
A nivel regional, América Latina lidera con mayor participación de mujeres en escaños parlamentarios, suma un 37%, por sobre Europa y América del norte, que alcanzan solo un 33%. Ante este escenario, las estimaciones indican que la paridad de género en los cuerpos legislativos nacionales no se logrará antes de 2063.
El impacto de las cuotas de género
Dentro texto presentado por ONU Mujeres, se aprecia que una de las metas comunes adoptadas internacionalmente en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing de 1995, es lograr una participación política equilibrada del poder entre hombres y mujeres en la toma de decisiones.
En esa línea, las cuotas de género son un motor clave, ya que los países con este tipo de legislación registran entre 5 y 7 puntos porcentuales más de participación femenina en parlamentos y gobiernos locales, respectivamente, en comparación con aquellos que carecen de ellas.
Lo anterior no solo responde a un criterio de equidad, sino también a resultados concretos en el bienestar social. De hecho, una investigación sobre los panchayats (consejos locales) de la India enfatizó que el número de proyectos de agua potable en zonas lideradas por mujeres era un 62% superior respecto de aquellas con liderazgo masculino.
La participación de mujeres en espacios de decisión no es solo una cuestión de representación numérica, sino que además mejora la calidad de la política al incentivar el diálogo y situar en el centro de la discusión pública temas esenciales para el bienestar social. No obstante, sin políticas que promuevan la paridad, la brecha política global continuará con una deuda pendiente durante las próximas décadas.