Tras la presentación del proyecto de ley de Reconstrucción Nacional del Gobierno de José Antonio Kast, parlamentarios de oposición manifestaron su preocupación, ya que, según indican, sería una ‘agenda de retroceso social’.
“Tres días se demoró el Gobierno en mostrar su verdadera cara y ocupar la receta clásica de la ultraderecha que es reducir impuestos a los que más tienen y restringir beneficios sociales a los que más necesitan”, señaló César Valenzuela, parlamentario del Partido Socialista (PS).
En tanto, Daniel Manouchehri (PS) agregó que “Kast prometió no tocar los derechos sociales, pero su primera agenda reduce la gratuidad y persigue a los deudores del CAE. Esta es la agenda del retroceso social, un portazo a la movilidad social y una cuenta que termina pagando la clase media”.
Héctor Ulloa del Partido Por la Democracia (PPD), subjefe de bancada, destacó que aunque están disponibles para analizar la propuesta, “la Cámara de Diputados y el Senado no son un buzón”, por lo que exigió además que los ministros de Vivienda y Hacienda detallen la iniciativa, especialmente lo relativo a rebaja de impuestos corporativos y límites a la gratuidad educativa.
Por su parte, Diego Ibáñez el Frente Amplio (FA) advirtió que “una rebaja de impuestos a las grandes empresas y un recorte a la gratuidad en la educación no es reconstrucción, eso es pasar gato por liebre. Se usa el desastre para implementar una agenda que beneficia a los que más tienen y que les pasa la cuenta a los jóvenes”.
El senador Iván Flores (DC) también expresó preocupación indicando a Emol que “no creo que con cargo a la reconstrucción se pueda rebajar la gratuidad o los impuestos a las grandes empresas. Están metiendo cosas que no corresponden; vamos a mirar con lupa la propuesta”.
A estas críticas se sumó la diputada Francisca Bello (FRVS), quien afirmó que “el llamado ‘Plan de Reconstrucción Nacional’ del gobierno de Kast instala la idea de que Chile necesita reconstruirse, pero al revisar sus medidas queda claro que el foco está puesto en bajar impuestos a las grandes empresas, acelerar permisos de inversión y ajustar el gasto público. Cuesta ver ahí una prioridad real por las familias y los territorios que todavía necesitan del apoyo del Estado para superar las consecuencias de la catástrofe.
“Si la reconstrucción termina priorizando beneficios al gran capital antes que a quienes más lo necesitan, entonces no es reconstrucción: es ideología pura”, señaló.