"El menú del día", por Santiago Maco
Esta mañana desperté con hambre. No sé por qué. Quizás es el síndrome de abstinencia. Puede que un mes con los suegros sea suficiente para crear algún tipo de adicción a la comida casera, hecha con mano de madre. Y no cualquiera. Una madre española, experta en las artes culinarias de la península, capaz de montar una mesa con dos aceitunas y una cebolla.
Redacción