Todo por una (miserable) tilde
Ante el anuncio de escribir esta columna, y dedicársela con todo cariño a los empleados televisivos de Luksic, recibí de parte de Bienvenidos algo muy diferente a una respuesta que reconociera con humildad su error, más bien un sarcasmo, una auténtica ironía: “Los escuchamos, los respetamos y siempre nos acercamos a quienes nos ven con humor y alegría. ¡Abrazo!”.
Columnista