Secciones
Mujer

“La marcha de las putas” llegó ahora a Buenos Aires

Todo comenzó el 24 de enero pasado cuando un policía llamado Michael Sanguinetti dio una charla en la Facultad de Derecho de Osgoode Hall en Toronto sobre cómo evitar la violencia sexual. “Las mujeres deberían dejar de vestirse como putas para evitar violaciones”, disparó y se armó un escándalo.

“¡Ey baboso!, yo elijo a quien me cojo”. Con ese –y otros gritos- cientos de mujeres se manifestaron esta tarde en el Obelisco. ¿El objetivo? Decir basta al acoso que sufren las mujeres todos los días.

Cuando te tocan el culo en el subte o te “apoyan” en el colectivo o cuando te gritan puta por la calle sólo por el modo de vestirte, todo eso es violencia”, clamaban –megáfono en mano- las organizadoras de esta marcha que llegó desde Canadá.

Es que “La marcha de las putas” está inspirada en una manifestación que tuvo lugar en Toronto en repudio a los polémicos dichos de un policía sobre las violaciones que sufren las mujeres.

Todo comenzó el 24 de enero pasado cuando un policía llamado Michael Sanguinetti dio una charla en la Facultad de Derecho de Osgoode Hall en Toronto sobre cómo evitar la violencia sexual. “Las mujeres deberían dejar de vestirse como putas para evitar violaciones“, disparó y se armó un escándalo.

 

Notas relacionadas










Los debutantes (Recuerdos del gobierno que se fue)

Los debutantes (Recuerdos del gobierno que se fue)

Desde el punto de vista de la nueva izquierda en que fue criado, Boric fue desde el primer día una decepción. No era del pueblo, ni jugaba del todo a serlo. No era insolente y tampoco jugaba a serlo. No era un rebelde, y su vistosa falta de corbata no engañaba a nadie. Cuando asumió, hace cuatro años, ya parecía lo que es y lo que fue: un estudiante deseoso de aprender. Un poco torpe, pero finalmente bien intencionado. El presidente moviendo las manos, poniéndolas en el corazón, guiñando el ojo a los amigos presentes en la sala el 11 de marzo del 2022 ya revelaba quizás algo de su debilidad esencial. Ese lenguaje de campamento universitario en el Congreso pleno de la República fue un resumen y una señal del delirio de pureza que emborrachó a su generación.

Rafael Gumucio

Caos épico

Caos épico

Si los lectores de esta revista ya están perdiendo la cuenta del número de guerras y amenazas de guerra que parecen estar sucediendo todas al mismo tiempo en los últimos meses... el sentimiento es compartido. Si cada vez hay menos capacidad para seguir el noticiero, también es entendible. El mundo gira, más que nunca, a ritmo frenético. Vivimos en un tenso reality show geopolítico, donde el hábil protagonista cautiva la atención de todos, y aparece —queramos o no— permanentemente en nuestras pantallas.

Foto del Columnista Paz Zárate Paz Zárate