Secciones
Entretención

Los motivos de Coca Mendoza para sumarse a Ganar o Servir, el nuevo reality de Canal 13

A 14 años de ganar 1810, el ex futbolista aceptó el desafío de sumarse a la nueva apuesta que se emitirá desde abril.

Coca Mendoza fue recientemente confirmado como el nuevo participante de Ganar o Servir, el nuevo reality show que prepara Canal 13 y que debutará en abril, en reemplazo de Tierra Brava.

Con esto, el ex futbolista vuelve al género, luego de que anteriormente, en 2005, fuer finalista de La Granja VIP y en 2009 ganara 1810. Ahora irá por su trilogía con la nueva apuesta.

Pese a sus 57 años, Coca Mendoza aseguró que su principal motivación para entrar al nuevo reality show de Canal 13 es porque quiere “reivindicar a las figuras icónicas de los realities, las mismas que han entrado a Tierra Brava, porque los hemos visto menospreciados”.

“Yo soy el último héroe del siglo XXI y conmigo no va a ser así. Yo voy a hacer la competencia completa, porque la llevo en la sangre y quiero demostrar que no va a ser nada fácil para los demás competir conmigo. Lo que busco es dejar en alto a los grandes íconos… Los vi muy vapuleados últimamente y no mostraron mucho de lo que podían hacer en competencia”, agregó.

Mendoza agregó a lo anterior que “para mí, el carácter de competencia en este reality va a ser mucho más difícil conmigo adentro. Yo soy de temer siempre, sobre todo en los realities. En los dos que estuve llegué a la final, la primera la perdí en 2005 y la segunda la gané con todo, nadie me podía ganar en ese reality”.

“Y ahora vamos a dejar bien puestos a los personajes íconos de los realities, los mismos que, a pesar de los años, seguimos siendo grandes competidores. Además, me gustó mucho que sea de época, porque me gustan los trajes y todo el tema del pasado, vivir un poco al estilo de esa época, a lo ‘1810’ en su momento”, afirmó.

Notas relacionadas










El tiempo me puso en otro lado

El tiempo me puso en otro lado

Quizás el problema de fondo es que tanto artistas como público terminan atrapados por la misma lógica de consumo. El público exige recompensa inmediata. El músico intenta escapar desesperadamente de ella para demostrar que todavía tiene algo nuevo que decir. Y en esa pelea muchas veces se pierde algo bastante simple: la posibilidad de compartir música sin convertir el concierto en una negociación de expectativas.

Foto del Columnista Mauricio Jürgensen Mauricio Jürgensen