Secciones
Espectáculos

El regreso de Melissa Aldana: “Este concierto dialoga con lo que estoy viviendo”

La destacada saxofonista radicada en Estados Unidos vuelve para presentarse el próximo 16 de febrero en el Teatro Nescafé de las Artes, en un concierto en que estará mostrando canciones de su próximo disco.

Melissa Aldana vive en Manhattan, la cuna del jazz que por estos días está siendo golpeada por un temporal de nieve y bajas temperaturas. Sin embargo, siempre en sus composiciones hay calor, ese que emana de su saxofón y cuyo estilo viene perfeccionando desde muy joven. Ya con una larga carrera en los Estados Unidos, regresa a Chile para tocar, el próximo lunes 16 de febrero, en formato cuarteto en el Teatro Nescafé de las Artes, en el marco del ciclo Stgo Fusión (entradas por Ticketmaster).

Junto a Glenn Zaleski en el piano, Pablo Menares en el bajo y Kush Abadey en la batería, la santiaguina estará presentando canciones aún no grabadas que ha estado preparando para su nuevo disco, el que estará inspirado en la “era del filín”, periodo en cubano que cubre desde 1940 a 1960 en el que se dio una evolución del bolero hacia el jazz, generando un sonido caracterizado por su enfoque lírico y sentimental. De hecho, el nombre “filin” viene del inglés “feeling”, mostrando su cercanía con las emociones.

“Este concierto dialoga de forma muy directa con lo que estoy viviendo ahora. Siento que estoy en un momento de mucha honestidad conmigo misma, de escuchar más y forzar menos. La música que voy a presentar nace desde ahí: desde un lugar más íntimo, más vulnerable también. Volver a Chile con este proyecto es especial porque es compartir ese proceso con un público que me conoce desde muy chica y que, de alguna manera, ha crecido conmigo”, dice en entrevista con “El Dínamo”, agregando que “el cuarteto me da un equilibrio perfecto entre libertad y contención. Hay espacio para que cada voz tenga personalidad, pero también una cercanía muy fuerte entre los músicos. Me permite escuchar en profundidad, reaccionar en tiempo real y construir algo colectivo sin perder la intimidad. Para la música que estoy escribiendo ahora, ese diálogo es fundamental”.

Fotografía: Ebru Yildiz.

Su próximo trabajo se convertirá en un disco que verá la luz durante el primer trimestre del 2026, para el cual nuevamente se alió a Gonzalo Rubalcaba para la creación de los arreglos y con Cecile McLorin, quien presta su voz para muchas de las canciones. “Trabajar con Gonzalo siempre es una experiencia de mucho aprendizaje; él tiene una conexión muy profunda con la tradición y al mismo tiempo una libertad enorme. Y Cécile aporta una sensibilidad única, una forma de habitar la letra y el sonido que es muy honesta. Ambas colaboraciones elevan el carácter lírico del proyecto y me invitan a ir más adentro, a escuchar más y a dejar espacio”, señala la saxofonista.

Cabe destacar que Melissa Aldana es parte del legendario sello Blue Note, discográfica que anteriormente también tuvo entre sus filas a los históricos Thelonius Monk, Herbie Hancock, Art Blakey, Lee Morgan y muchos más. Allí lanzó 12 Stars (2022), su quinto álbum en estudio.

Sobre su actual momento, afirma que “encontré una manera muy directa de decir las cosas sin adornos innecesarios. El filin tiene una profundidad emocional enorme, pero también una sencillez que me conmueve mucho. Hay una relación muy honesta con la melodía y con el silencio. En este momento de mi vida, ese lenguaje conecta mucho con mi necesidad de tocar desde la emoción real y no desde la demostración”.

Actualmente radicada en Nueva York, Estados Unidos, la música terminó su formación académica en la prestigiosa Berklee College of Music en Boston, lugar donde conoció a artistas de renombre como George Garzone y George Coleman. Pocos años después consiguió el premio de la Thelonious Monk Jazz Competition, siendo la primera sudamericana en conseguir aquel galardón. Este sofisticado e innovador sonido incluso la llevó a participar de los Grammy del año 2020, donde fue nominada a “Mejor solo de jazz improvisado” con su canción “Elsewhere”.

Sobre el concierto que dará el lunes 16 de febrero, agrega que “me interesa compartir el riesgo y la fragilidad del momento. Cuando la música todavía está en proceso, no está fijada, no está cerrada, y eso la hace muy viva. El público se transforma en parte de ese desarrollo, de esa exploración. Para mí es importante mostrar la música como un organismo en movimiento, no como algo terminado y perfecto”.

En entrevistas recientes has hablado de un proceso personal de cambio, de soltar el ego y de buscar mayor presencia al tocar. ¿Cómo se manifiesta ese proceso arriba del escenario?

“Se manifiesta en la escucha. En no estar pensando en lo que viene después o en cómo suena desde afuera, sino en estar realmente presente en cada nota. A veces eso significa tocar menos, respirar más, aceptar lo que pasa sin querer controlarlo todo. Es un proceso constante, pero arriba del escenario se vuelve muy claro cuándo estoy realmente ahí y cuándo no”.

— A pesar de tu reconocimiento internacional, sigues destacando el estudio cotidiano como el eje de tu vida musical. ¿Qué lugar ocupa hoy la disciplina en esta etapa de tu carrera?

“La disciplina sigue siendo central. Para mí, estudiar no tiene que ver solo con técnica, sino con cuidado, con respeto por la música. Es un espacio de encuentro conmigo misma, de reflexión y de preparación para poder estar disponible cuando llega el momento de tocar. Mientras más avanzo, más consciente soy de la importancia de ese trabajo silencioso”.

— Vivir en Nueva York ha sido clave para tu desarrollo, pero mantienes un vínculo muy fuerte con Chile. ¿Qué sensaciones aparecen cada vez que vuelves a tocar frente al público chileno?

“Siempre es muy emocional. Hay una mezcla de orgullo, nostalgia y gratitud. El público chileno escucha de una manera muy atenta y muy cercana, y eso se siente en el escenario. Volver a tocar acá es volver a mis raíces, a los primeros impulsos que me llevaron a dedicarme a la música”.

Notas relacionadas







Brasil: la alegría como política de Estado

Brasil: la alegría como política de Estado

Desde los megashows gratuitos en Copacabana, hasta blindar la alegría en su Constitución, Brasil transformó el bienestar en una maquinaria económica imbatible. Mientras la región compite por cifras frías, el gigante sudamericano nos lleva años de ventaja vendiendo su propia vibra.

Luis Bellocchio

Iván, el terrible

Iván, el terrible

Iván Poduje entendió rápidamente que la gente allá afuera no quiere expertos gentiles que moderen el debate, quiere guerreros que nombren sus frustraciones sin rodeos y que señalen culpables. Por eso habla más fuerte que otros, más elocuentemente, con más datos y más confianza, pero corre el peligro de no escuchar a nadie más, de convertirse en ese monólogo brillante que nadie puede interrumpir.

Foto del Columnista Rafael Gumucio Rafael Gumucio