Perú podría tener un nuevo presidente en las próximas semanas ya que José Jerí podría ser destituido. De concretarse, sería el cuarto mandatario en el periodo 2021-2025, para el que había sido elegido Pedro Castillo. Tras la vacancia de Castillo asumió su vicepresidenta, Dina Boluarte, también destituida en octubre pasado. Ahora, el actual jefe de Estado enfrentaría un escenario similar.
Esta semana, el Congreso —que se encuentra en un receso por tres meses— reunió más de 78 firmas para convocar un Pleno Extraordinario con el objetivo de debatir la permanencia de Jerí en la Casa de Gobierno. La convocatoria depende del presidente encargado del Parlamento, el fujimorista Fernando Rospigliosi, quien ha dado señales de dilatar el proceso.
A través de su cuenta en la red social X, Rospigliosi afirmó que de las 81 firmas digitales solo 29 eran “válidas”. “Se ha informado a los promotores de la moción que tienen que corregir su error. Apenas llegue el documento con las firmas correctas, procederé a convocar el Pleno”, añadió.
El debate se centra en el mecanismo para retirar a Jerí. Aunque inicialmente se planteó una censura, Rospigliosi sostiene que corresponde una vacancia presidencial para removerlo del puesto, ya que Jerí juró como presidente de la República. La diferencia no es menor: la vacancia exige 87 votos (dos tercios del Congreso), mientras que la censura se resuelve en una sola sesión con mayoría simple.
La razón por la que Jerí podría ser destituido en Perú
Las mociones de censura coinciden en cuestionar el denominado “Chifagate”: reuniones no oficiales del mandatario con el empresario chino Zhihua Yang, incluyendo una cita en un restaurante de San Borja y otra en “Market Capón”, local clausurado ese mismo día. De acuerdo a las diversas bancadas, aquello es una demostración de pérdida de la idoneidad ética y política para liderar el país.
También se cuestiona el ingreso a Palacio de Gobierno de Ji Wu Xiaodong, empresario chino investigado por tráfico ilegal de madera. El asiático fue descubierto en el inmueble cuando debía estar cumpliendo arresto domiciliario.
A ello se suman críticas por el aumento de violencia —2.240 homicidios en 2025—, la falta de un marco de acción contra el crimen organizado y antecedentes fiscales que ya erosionaban la credibilidad de Jerí. Desde el Congreso sostienen que su permanencia en la Presidencia del Congreso y, por ende, en la Jefatura del Estado, resulta incompatible con los estándares exigidos.