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¿Qué está pasando entre Afganistán y Pakistán? Las claves para entender el conflicto

Bombardeos, insurgencia y tensiones diplomáticas reavivan una rivalidad marcada por décadas de desconfianza por talibanes.

Pakistán lanzó este viernes una serie de ataques aéreos y terrestres contra las principales ciudades de Afganistán, en lo que representa la escalada más grave del conflicto fronterizo entre ambos países en los últimos años. Las operaciones, dirigidas contra puestos militares, cuarteles generales y depósitos de municiones de los talibanes a lo largo de la frontera, se produjeron tras un ataque previo de Afganistán contra fuerzas fronterizas paquistaníes.

El ministro de Defensa de Pakistán calificó la situación como una “guerra abierta”. La tensión se había intensificado desde el fin de semana anterior, cuando Islamabad —potencia nuclear— bombardeó objetivos militantes en territorio afgano. Los enfrentamientos no son nuevos: en octubre pasado, choques en la frontera dejaron decenas de soldados muertos hasta que negociaciones impulsadas por Turquía, Catar y Arabia Saudita lograron establecer un frágil alto el fuego.

En 2021, cuando Pakistán celebró el retorno de los talibanes al poder en Kabul. El entonces primer ministro, Imran Khan, declaró que los afganos habían “roto las cadenas de la esclavitud”. Sin embargo, la relación se deterioró rápidamente. Islamabad sostiene que los líderes y combatientes de Tehreek-e-Taliban Pakistán (TTP), conocidos como los talibanes paquistaníes, operan desde Afganistán, al igual que insurgentes baluchis que buscan la independencia de la provincia paquistaní de Baluchistán.

Desde 2022, los ataques del TTP y de insurgentes baluchis han aumentado, según la organización de monitoreo Armed Conflict Location & Event Data. Kabul niega permitir que su territorio sea usado para atacar a Pakistán y, a su vez, acusa a Islamabad de albergar combatientes del Estado Islámico, lo que el Gobierno paquistaní rechaza.

El gatillante del conflicto entre Afganistán y Pakistán

La semana pasada, un atentado en el distrito de Bajaur en Pakistán dejó 11 agentes de seguridad y dos civiles muertos. Fuentes paquistaníes señalaron que el ataque fue perpetrado por un ciudadano afgano y reivindicado por el TTP. Este grupo, fundado en 2007 por facciones yihadistas del noroeste paquistaní, ha atacado mercados, mezquitas, aeropuertos y bases militares, y fue responsable del atentado contra la activista paquistaní Malala Yousafzai en 2012.

El trasfondo del conflicto es la Línea Durand, una frontera de más de 2.600 kilómetros establecida en 1893 durante el dominio británico. Pakistán la reconoce como límite internacional, mientras Afganistán la considera una imposición colonial.

Analistas prevén una intensificación de la campaña militar paquistaní. Aunque los talibanes cuentan con unos 172.000 efectivos y un limitado arsenal aéreo, Pakistán dispone de más de 600.000 militares activos, miles de vehículos blindados, más de 400 aviones de combate y armamento nuclear, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

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