A fines de febrero, al cierre de mi presentación en la Conferencia Anual Global de Metales, Minería y Minerales Críticos del BMO Capital Markets, realizada en Miami, el entrevistador del panel me preguntó qué mensaje le daría a mi sucesor. Respondí sin titubear: “paciencia, perseverancia, proyección”.
La minería no es una mesa de traders en la que se requieren operadores con habilidades como la rapidez mental, capacidad de síntesis y un apetito insaciable. Es un negocio donde nada relevante ocurre antes de diez años, y donde los proyectos maduran en décadas hasta llegar a su régimen de producción. En la minería la ansiedad juega malas pasadas y pone en riesgo lo más valioso: vidas humanas.
La industria minera exige otras habilidades: tomar decisiones considerando fundamentos estructurales, capacidad de priorizar inversiones, autocontrol para resistir la presión del juicio inmediato, capacidad de generar planes que ofrezcan resultados perdurables, reducir constantemente el costo ambiental, movilizar a organizaciones complejas y cuidar su recurso más valioso: las personas.
Tomando en cuenta todo esto, ¿cómo se gestiona una empresa estratégica y con mirada de largo plazo como Codelco? Antes que todo, entendiendo su naturaleza. La minería es intensiva en capital, exige inversiones cuantiosas, anticipadas y sostenidas. También es exigente en uso de tecnología, pues cada salto en productividad y sustentabilidad depende de una innovación aplicada en condiciones extremas. Y está obligada a poner la seguridad y el cuidado del medio ambiente en el centro de la ecuación, porque de lo contrario perderá la licencia para operar.
Desde esa lógica, algunos se preguntan si Codelco está en crisis. En un análisis cortoplacista, puede que algunos concluyan que sí, por las dificultades geotécnicas que ha seguido enfrentando la construcción de sus proyectos estructurales, los entornos operacionales complejos de sus minas, la presión financiera que exigen sus inversiones, sus alzas de costos y el escrutinio público permanente al que es sometida.
Yo digo que no. Codelco no está en crisis. Insisto: la minería no es para los débiles ni los ansiosos. Sus resultados se aprecian en el largo plazo y después de superar enormes sobresaltos y no pocos fracasos. Por lo mismo, un indicador puntual no puede hacernos olvidar que esta empresa estatal ha sido, es y seguirá siendo el mejor negocio para Chile. La evidencia está en los US$ 160 mil millones que le ha entregado al Estado en sus 54 años de historia.
Hay también otras evidencias de los logros y la resiliencia de Codelco. Uno, el avance físico de los proyectos estructurales, que hoy se acercan al final de su ejecución y aseguran la continuidad productiva de nuestros yacimientos más allá del agotamiento natural de las minas históricas. Dos, la incorporación del litio al portafolio es una decisión estratégica que reconoce nuestra experiencia en minería, nuestra competitividad para abordar negocios complejos y nuestra capacidad de hacernos cargo del cambio a nivel global en la demanda por minerales críticos. Y tres, la estrategia híbrida de sumar a nuestras operaciones históricas un conjunto de asociaciones público-privadas, en cobre y en litio, como una forma innovadora de compartir riesgos, acelerar inversiones y capturar valor en un mundo donde el capital y la
tecnología se mueven con rapidez.
Quiero detenerme en esto último. Nuestro modelo híbrido ha sido aplaudido en los últimos encuentros de la LME Week (Bolsa de Metales de Londres), la Asia Copper Week, el Future Minerals Forum de Arabia Saudita y la Conferencia de la BMO, porque se entiende que, en un planeta necesitado de minerales críticos, estas decisiones basadas en cooperación y colaboración le aseguraron a Codelco su negocio y su relevancia por las próximas cinco décadas.
Los logros de Codelco no son fruto de un directorio o una administración. Son logros acumulados por esfuerzos de muchos años y de muchas miradas. Por lo mismo, se hace un profundo daño a Codelco y a Chile sembrar un juicio catastrofista guiado por la foto del momento, sin ver la película completa.
La mirada que debe guiar la evaluación de las decisiones del gobierno corporativo de Codelco es si las definiciones adoptadas están alineadas con la naturaleza de largo plazo del negocio y si acaso son o no indispensables, no para ganar aplausos fáciles, sino para que la empresa siga haciendo su aporte al país el día de mañana y después de mañana.
Gobernar Codelco es administrar tensiones entre el corto y el largo plazo, entre riesgo y prudencia, entre control y agilidad, entre productividad y seguridad. Requiere paciencia para resistir el ruido, perseverancia para ejecutar lo difícil y una mirada de futuro para tomar definiciones estratégicas valientes.
Paciencia, perseverancia y proyección: este es el mandato que debemos honrar quienes tenemos la responsabilidad de cuidar a la empresa más importante y estratégica de Chile.