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A 20 años de la tragedia del AeroPerú 603: los audios de la cabina a minutos del accidente

El 2 de octubre de 1996, el vuelo que cubría la ruta Lima-Santiago cayó al Océano Pacífico causando la muerte de 70 personas. Casi la mitad eran chilenos.

Pasaron pocos minutos desde el despegue en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en Lima, Perú, cuando los pilotos del vuelo 603 de AeroPerú dieron cuenta de un problema.

La nave, que viajaba con 70 personas a bordo, se dirigía a Chile luego de una larga escala de mantenimiento en la terminal aérea de la capital peruana, tras despegar de Miami durante la mañana del 1 de octubre de 1996. Nunca llegó siquiera a sobrevolar tierra nacional.

Al mando del Boeing 757-200 estaba el capitán Eric Schreiber, piloto con amplia experiencia. De hecho, también se desempeñaba como instructor jefe de la flota de aviones Boeing y jefe de pilotos de AeroPerú. Lo secundaba el copiloto David Fernández Revoredo.

“Oye, se han pegado los altímetros”, dice el piloto a solo segundos del despegue. Todo resulto extraño, porque minutos antes, en tierra, Schreiber había hecho la inspección visual y todo parecía en regla. Momentos después comenzaron a sonar las alarmas en la cabina de vuelo: el altímetro e indicador de velocidad indicaban valores no confiables

Eran las 00.44 horas y tras revisar los manuales en medio de alarmas y advertencias de los controles, el copiloto decidió declarar el vuelo en emergencia: “Declaramos emergencia, no tenemos instrumentos básicos, altímetro ni velocímetro. Declaramos emergencia“.

Los minutos pasaron con angustia entre sonidos de alarma y advertencia. Desde la torre de control en Lima intentaban guiar el vuelo, pero también tenían parámetros no confiables. En medio de la incertidumbre, el copiloto Fernández pidió desesperado que alguien los fuera a guiar: “¿Hay algún avión que pueda salir al rescate de nosotros? ¡Algún avión que nos pueda servir de guía, algún Aeroperú que esté por allí, alguien?”, dijo.

Efectivamente, desde el aeropuerto enviaron un avión comercial, pero no lograron hacer contacto. ¿La razón? El vuelo AeroPerú, que se estrellaría en pocos minutos, estaba volando a sólo 304 metros de altura.

De hecho, a las 00.53 horas se activó la alarma TOO LOW – TERRAIN, que indica que el avión está próximo al terreno. Tres minutos más tardes, sospechando lo que posiblemente les ocurriría, Fernández solicita a la torre que indique si están sobre agua o tierra.

A las 01.10 la incesante alarma  TOO LOW – TERRAIN indica que el vuelo está rasante, momento en que la torre les indica que suban de inmediato. Pese a que todos los instrumentos estaban fallando, esta alarma era la única que estaba correcta.

Un minuto después se escucha el impacto con el agua. “Estamos impactando en el agua, dale para arriba”… “¡Nos vamos a invertir!”, es lo último que se escucha. 30 chilenos, 11 peruanos, 6 mexicanos, 4 estadounidenses, 2 británicos, 2 italianos, 2 ecuatorianos, un venezolano, un neozelandés, una colombiana y un español murieron en el acto.

Posteriormente se supo que unas cintas adhesivas pegadas en la parte inferior de la nave para pintar parte del fuselaje generaron los problemas en los instrumentos. No habían sido retiradas por los equipos de mantenimiento. Este es el registro que se rescató de las cajas negras:

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