Don Francis y Michelle: el último adiós de Sábados Gigantes
Los televidentes no sabíamos si estábamos frente a una dolida adolescente que se excusa ante sus padres por llegar tarde a casa o a la Presidente de una Nación que demanda claridad y decisiones de Estado. Don Francis anotó otra estrella para su prestigio de animador a través de una conversación que más asemejó al encuentro de un padre con una hija compungida e insegura. Los chilenos, una vez más, presencian incrédulos este acto lamentable. Porque espectáculo como el de ayer, simplemente, nos avergonzó y humilló a todos.
Columnista