Tribunal argentino absuelve a Carlos Menem en caso AMIA
Sobre el exmandatario recaían acusaciones por encubrimiento del atentado antisemita contra la Asociación Mutual Israelita Argentina ocurrido el 18 de julio de 1994, y que dejó 85 fallecidos y 300 heridos.
En el primer juicio histórico por el caso AMIA, el Tribunal Oral de Argentina decidió absolver al expresidente Carlos Menem de los cargos de encubrimiento del atentado antisemita contra la Asociación Mutual Israelita Argentina ocurrido el 18 de julio de 1994, y que dejó 85 fallecidos y 300 heridos.
El Ministerio Público argentino pedía un mínimo de cuatro años de cárcel para el exmandatario, quien había sido acusado de ordenar al exjuez Juan José Galeano de abandonar la “pista siria”, la cual lo unía con Alberto Kanoore Edul y a otros empresarios que compraban armonal, un tipo de explosivo que fue utilizando en el atentado AMIA.
Tras cuatro años de investigación, el exmandatario trasandino era uno de los trece acusados que se enfrentaban a la histórica sentencia.
Por su parte, Galeano, primer juez que investigó el atentado, fue sentenciado a 6 años de cárcel a pesar de que la fiscalía pedía 13.
El exjuez fue acusado de pagar, con fondos del gobierno de Menem, 400 mil dólares a un vendedor de autos robados y delator de la policía a cambio de inculpar a un grupo de policías. El exjuez trasandino excusó su actuar porque consideró que pagarle a estos sujetos era “imprescindible” para establecer las causas del atentado. Asimismo, negó haber actuado bajo órdenes de Menem.
El gobierno entrante cuestiona que la actual administración esté llenando cargos de gobierno con militantes de partidos oficialistas, especialmente del Frente Amplio. "No se condice con la realidad", contestó la ministra Camila Vallejo.
La ex ministra de la Corte Suprema se excuso de entregar su teléfono acusando que sufrió un asalto. Sin embargo, la investigación del caso desechó su relato y se ordenó el allanamiento de su departamento en el marco de la indagatoria por nombramientos judiciales.
Los incendios forestales dejaron de ser una emergencia puntual para convertirse en un riesgo estructural. Con datos disponibles y evidencia clara sobre el valor de la prevención, el problema de Chile ya no es la falta de recursos ni de información, sino la demora en convertirlos en decisiones oportunas, coordinadas y sostenidas en el tiempo.