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Natalia Pérez, baterista de Mon Laferte: “Para ella es muy importante que una mujer chilena interprete los ritmos de sus canciones”

Baterista, cantante y compositora, Pérez es inspiración para muchas mujeres con talentos musicales, que quieren hacer de su vida una conversación contínua con la música.

Natalia Pérez, baterista de Mon Laferte: “Para ella es muy importante que una mujer chilena interprete los ritmos de sus canciones”
Por 6 de Junio de 2019

Natalia Pérez tiene 29 años y lleva consigo un carrera impresionante: partió como baterista de Joe Vasconcellos, siguió en Mamma Soul, trabajó varios años con Javiera Mena, y desde enero de este año es la nueva baterista de Mon Laferte.

Paralelamente, lidera la banda femenina Amanitas, donde es baterista y cantante, y actualmente trabaja en su proyecto personal “Cancamusa”. Sin duda, Natalia ha desarrollado una carrera ascendente y prometedora, sus diversos talentos le han permitido ser reconocida y convocada por músicos de vasta trayectoria. Pero por sobre todo, ella es un aporte a la música chilena desde la mirada femenina más pura y auténtica. Baterista, cantante y compositora, Pérez es inspiración para muchas mujeres con talentos musicales, que quieren hacer de su vida una conversación continua con la música.

¿Cómo llegaste a tocar batería?
Mi abuelo era músico, lo escuché tocar acordeón y teclado desde pequeña. Él me enseñó el ritmo de la cueca, tocábamos en casa boleros y ritmos latinoamericanos. Al entender la métrica del 6/8 cuando niña, no fue difícil sentarme en la batería y conectar.

 ¿Qué fue lo que te hizo elegir este instrumento?
A los 7 años vi una batería que estaba arriba de un escenario y fue como un imán. No lo pensé, simplemente subí y me senté a tocar, mi mamá me miró y se sorprendió mucho. Desde ese día quise una batería. Por otra parte estudié en el sur de Chile en un Colegio Artístico, esto me permitió estar en talleres musicales durante mi educación básica y media. Tuve la oportunidad de crecer inmersa en la música y de conocerme junto a ella.

Mientras aún eras estudiante de música, tuviste la oportunidad de tocar la batería para Joe Vasconcellos, tarea que realizaste durante 4 años. ¿Que significó para ti el hecho de ser tan joven y tocar con él?
¡Sí! Ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. Mi profe de batería de ese tiempo -Rodrigo Gálvez- me dijo el último día de clases de la universidad que quería que yo lo reemplazara en los veranos y que sea baterista de Joe. Para mí eso fue un gran impulso en mi carrera: cuando estás partiendo y alguien cree en ti es increíble. En mi adolescencia tenía gran curiosidad por la música latina y africana. La diversidad rítmica de Latinoamérica era algo que estaba descubriendo  y cuando conocí la fusión musical presente en las canciones del Joe me volví muy admiradora. Por eso también fue bellísimo tocar con él, aprendí mucho sobre el lenguaje latino y brasileño. Fue también mi primera experiencia con un equipo profesional, con giras y escenarios grandes en Chile. Joe además es una persona muy especial y cada conversación que tuvimos sobre música, la atesoro.

La batería es un instrumento comúnmente tocado por hombres. ¿Cómo ha sido para ti el ejercicio de presentarte como baterista femenina?
Para mí ser mujer es hermoso pero muy intenso, nuestro cuerpo ya es muy complejo. Estoy descubriéndome aún, pero toda esa intensidad es parte de mi música y la llevo obviamente a la batería. Me encanta percibir que hombres y mujeres interpretamos distinto y me gusta mucho interpretar con la consciencia de ser mujer, me encanta leer mensajes de mujeres que me escriben después de un concierto. Para mí es muy especial interpretar ritmos y cantar siendo mujer, esa gran entrega la vivo con mucha pasión y romanticismo.

¿Siempre has tenido buena recepción o has tenido con lidiar con algo de machismo al respecto?
Cuando pienso en la respuesta para este tipo de preguntas, afortunadamente no se me vienen muchos episodios de machismo en mi carrera, han sido casos muy aislados, pero tengo absoluta conciencia de los pocos espacios y oportunidades que existen y que han existido para la mujer. Las inseguridades que he sentido como música han sido más por la poca visibilización que tenemos las mujeres en la música que por opiniones machistas, pero es evidente que la raíz  de esa problemática viene de la cultura machista. Cuando entré a la enseñanza media era muy tímida, sabía que quería tocar batería pero tenía mucho miedo a que no me consideraran. Por suerte tuve un gran profe que me escuchó tocar y comenzó a motivarme todas las semanas. Por eso creo que es muy importante que apoyemos a las mujeres ya que así las pequeñas tienen más ejemplos y diversidad para proyectarse.

Eres una mujer llena de talentos: baterista, corista, cantante, compositora. ¿Qué otros talentos tienes que desconozcamos?
¡Muchas gracias! La música ha sido mi vida, mi refugio y un arte que me ha obsesionado, ¡es el lugar donde paso mayor tiempo! Esta obsesión me ha llevado a tocar, cantar y escribir canciones, como una necesidad natural de expresarme. Pienso que es algo que está en mi raíz. Mi mamá es diseñadora y era fotógrafa, mi abuela borda hermoso, mi abuelo era músico y mi papá también es diseñador, fotógrafo y músico, mi tía es escritora, mi prima pequeña dibuja increíble, entonces sin duda está en mi sangre el amor hacia el arte. Es algo que respiro desde siempre. En estos años he estado descubriendo todo lo que puedo hacer y todo que tengo adentro.

¿Qué otras áreas artísticas te gustaría explotar?
Me gusta mucho el diseño, hacer afiches y también me encanta el dibujo y la pintura, es un talento que tengo escondido y que espero desarrollar pronto. Actualmente estoy pegadísima con la producción musical y con lo audiovisual. Me encanta editar mis videos. Espero pronto tener la oportunidad de hacer una gran producción.

Dentro de los trabajos que has tenido, también fuiste parte de la formación oficial de Mamma Soul, entre el 2014 y 2016. ¿Qué recuerdos te llevas de haber trabajado con una de las primeras bandas 100% femeninas en Chile?
Con Mamma Soul fue muy bonito tocar, fue una banda que escuché cuando estaba en el colegio y la primera referencia que conocí de banda femenina chilena. Muchas músicas han tocado con ellas y son una banda que admiro por su calidad interpretativa y por todos los años de carrera que llevan.

Fuiste la baterista oficial de Javiera Mena durante 3 años. ¿Qué nos puedes contar de esa experiencia?
Tocar con Javi fue muy especial, ella es una música que sabe mucho y sabe lo que quiere… Eso me encanta de ella. Cuando encuentras músicas que conocen su sonido y lo tienen claro es muy admirable. Tuvimos una relación muy bonita y de admiración mutua, ella tiene una mentalidad de productora (además de compositora) y siempre le ha entregado a la música mucha modernidad, además de canciones muy buenas. Tocamos en tremendos festivales y viajamos mucho. Ella fue una de las primeras músicas en Chile que comenzó a integrar a músicas de sesión en sus shows, eso debe estar escrito. Ahora nos están valorando más, pero hace pocos años la escena en Chile era muy distinta.

Paralelamente tocas en Amanitas, nuevamente una banda conformada sólo por mujeres. ¿Cómo es la experiencia de trabajo con congéneres?
Para mí ha sido hermoso tocar y descubrirme como cantante/baterista en Amanitas, hemos sido una familia estos años y hemos evolucionado mucho. Juntas encontramos nuestra identidad y un discurso femenino muy potente. Descubrir esto fue natural pero cuando nos dimos cuenta de lo que estábamos haciendo a través de nuestra música, supimos que habíamos encontrado un código y un lenguaje para conectarnos con la gente. La experiencia de trabajo en Amanitas es muy bonita, yo soy muy perfeccionista y he aprendido a soltar en el grupo, aunque muchas veces no hemos logrado los resultados que queremos por temas de recursos, ya que es muy difícil para una banda independiente, hemos seguido avanzando y creciendo.

¿Cuáles podrías decir que son los pro y cuales los contra de trabajar con mujeres?
Yo pienso que la afinidad de nosotras cinco -Amanitas- va incluso más allá del género. Siento que tenemos una conexión muy especial que viene de otro tiempo. Improvisamos y creamos de una forma muy mágica, en ese plano el género no importa, incluso siento que la cinco tenemos nuestro lado masculino muy desarrollado. Ahora, si nos vamos a las formas de trabajo, me ha gustado mucho trabajar con mujeres porque somos muy metódicas y nos hemos tomado con seriedad nuestra carrera. Hemos aprendido sobre la importancia del trabajo en equipo. Los contra de trabajar con mujeres es que somos muy intensas y en momentos difíciles nuestra sensibilidad nos hace dejar de ensayar por buscar respuestas existenciales y descubrir grandes misterios. No me gusta generalizar pero, ¡las cinco somos así!

Entre otros lugares, con Amanitas tuviste la oportunidad de estar en China. ¿Cómo es la recepción del público chino frente a la propuesta de la banda?
Ir a China fue una de las experiencias más locas de mi vida. No lo esperaba, no habíamos tenido la oportunidad de girar por Chile y alguien allá se interesó en llevarnos. Eso fue muy importante para nosotras porque comenzamos a valorar nuestras canciones y a pensar: si estamos aquí podemos llevar nuestra música a cualquier otra parte del mundo. Irnos de gira a Asia aceleró nuestra identidad, ya que esa aventura nos inspiró a crear “Amor Celeste Imperial”, nuestro último disco. Tuvimos ocho conciertos y la recepción del público fue muy bonita y genuina, a ellos les llama mucho la atención la cultura occidental. Conectaron con nuestras melodías y disfrutaron mucho nuestra propuesta.

¿Tienes alguna anécdota que contar de ese viaje?
¡Muchísimas! En la calle me pidieron fotos simplemente porque tengo los ojos grandes. Cuando fuimos a conocer la Muralla China, mientras nosotras le sacábamos fotos a la muralla, los turistas chinos nos sacaban fotos a nosotras. Me saqué selfies con jóvenes chinas que ocupaban aplicaciones para agrandar los ojos, ¡yo me veía como un alien! Muchas veces comimos sin saber qué era y jamás olvidaré las frutas con forma de duende.

A propósito de tu vínculo previo con Mon Laferte, con quien trabajaste entre el 2012 y 2015, además de haber ido con ella como corista al Festival de Viña el  2017, recibes la invitación de ser parte de la formación oficial de su banda, como corista y baterista. ¿Qué fue lo que hizo que volvieran a llamarte para trabajar juntas? .
Con Mon nos queremos, respetamos y admiramos mucho. Ella siempre me ha apoyado y ayudado a creer en mis talentos, incluso en la distancia. Desde que comencé a cantar, ella me motivó y nunca perdimos el contacto. Cuando me invitó a ser su baterista yo le pregunté el por qué, ya que no me lo esperaba. Siento que antes de ser baterista o cantante, me siento compositora, eso me entrega musicalidad para interpretar y acompañar a artistas. Escucho por sobre todo las melodías y armonías, me apasiona el arte de la canción y tocar en función de ella. Tengo una raíz latina muy fuerte porque desde pequeña me interesaron los ritmos latinoamericanos. De acuerdo a esto y a lo que me ha dicho Mon, pienso que para ella es muy importante que hoy una mujer chilena interprete los ritmos de sus canciones porque es lo más cercano a como ella los siente y los vive. Por otra parte, me ha recalcado que quería que su baterista sea música y artista, no solo que interprete el instrumento. También para ella es muy importante que cada día más mujeres estén en los escenarios. Hoy, siendo parte de su banda, puedo decir que es una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida, acompañar a una cantante con tanta pasión saca una fuerza muy grande de mis brazos y eso es fascinante.

Al convertirte en baterista de Mon Laferte, Amanitas también se traslada a México, apostando por ese país como casa y centro de operaciones.  ¿Qué frutos esperas que este paso/cambio traiga para la banda?
Con Amanitas hace ya un tiempo queríamos venirnos a México. Estuvimos de gira en el año 2017 y nos encantó, en ese viaje lo decretamos y esperamos concretarlo este año. Quiero que la gente escuche nuestra música y nuestro discurso. Son muy pocos los proyectos formados sólo por mujeres. Esto lo veo de una forma muy sensible, porque es la cosmovisión de la mujer actual la que tiñe por completo nuestro proyecto, eso siento que hoy es muy necesario en todos los países de Latinoamérica. Espero que nos enfoquemos de la forma más profesional para aprovechar el gran potencial que tenemos como banda. Viviremos en un país que que tiene una gran industria musical, por eso en México existen diversos espacios para muchos géneros y estilos. Eso es muy alentador, nos parece muy atractivo comenzar nuestra carrera en México.

¿Qué sentimientos te rodean al irte a México?
Desde niña he sentido una fuerte independencia emocional y mi familia siempre se sorprendió porque me adaptaba fácilmente a los cambios. Aún así es difícil estar lejos de mi mamá y de mi abuelita, ellas son mi núcleo y gracias a su fuerza femenina hoy estoy aquí, ellas me conocen y saben que iré hacia donde diga mi corazón, lo han entendido y lo sienten así también, incluso mi mamá antes de saber que me iba de Chile me hizo una pintura que se llama “La Mujer Pájaro”. Es muy especial sentir que tu familia entiende tu amor por el arte y que también les inspira.  Siempre he sentido que soy de muchos lugares pero hoy mi hogar está en México, me ha encantado, lo estoy conociendo a través de la música y las giras. Me apasiona descubrir la comida y la cultura, me he sentido muy bien con mis nuevos compañeros de banda. Me gusta mucho mi nuevo hogar, la cuadra, el barrio, juntarme con músicos chilenos que están acá y que están en la misma que yo. Siento que este país es muy fértil e incluso infinito, no sé si pueda descubrirlo completo pero me encanta la calidez de su gente y alucino con su diversidad.

Cuando te llamaron para trabajar con Mon Laferte, ¿seguías tocando con Javiera Mena? Si es así, ¿cómo se tomaron en ese equipo tu salida? ¿Cómo recibiste la noticia?
Con Javi dejé de tocar en marzo del 2018 ya que había decidido enfocarme en mis proyectos personales. Con Amanitas tuvimos la oportunidad de irnos de gira por Chile por primera vez y estaba tocando en Quilpué cuando me llegó un mensaje de Mon antes de tocar en donde me preguntaba si quería ser su baterista.  Yo quedé impresionada porque había tomado la decisión de dejar de acompañar a artistas, sólo habían pasado 4 meses y estaba frente a esta gran invitación y oportunidad, me cuestioné muchas cosas. Luego conversamos los siguientes días, para mí la intuición es muy importante y un día le escribí porque la idea de irme a México no se me salió en todo el día de la cabeza. Le envié un mensaje y le dije que sí. Ahí comenzamos a conversar, me llamó y me contó todos los detalles de lo que significaba tocar con ella y que obviamente debía cambiarme de país desde enero de este año.

El año pasado (2018) fuiste condecorada como “Hija Ilustre” de La Unión, ciudad al sur de Chile donde viviste en tu niñez. ¿Cómo te sientes con este reconocimiento? ¿Te esperabas algo así?
Fue muy especial, jamás esperé algo así. Fue muy lindo ver a mi familia, amigos, mi profe de música del colegio y gente de la ciudad. Nací y crecí al sur del mundo, me desarrollé profesionalmente muy lejos de casa y eso para mí es un logro personal hermoso. Mi raíz siempre estará allá, pero sé que debo entregar aún mucho más. De eso ya no tengo duda. Como artista, paso el tiempo inmersa en la creación, tocando o escribiendo, avanzando de alguna forma en la música y no me había detenido a ver mi carrera hacia atrás, porque salí de mi casa a los 18 y simplemente he hecho lo que siento. He trabajado mucho en silencio para desarrollar mi personalidad y mostrar quién soy como artista. He estado formando mi ser y mi mente para lanzar mi música y en ese camino he tenido la fortuna de tocar con artistas increíbles, ha sido también mi trabajo y sustento estos años. Por esta razón fue hermoso que reconocieran el trabajo que he hecho, viajamos con mi familia al pasado, fue muy emocionante abrazarnos y sentir todo lo que hemos vivido desde un lado tan positivo.

Tienes un proyecto solista llamado “Cancamusa”  que nace el 2017. ¿Cuáles son tus expectativas en cuanto al futuro de esta banda, ahora que estarás en México?
Yo siento que se está gestando Cancamusa. ¡Este año quiero nacer! He lanzado muy poquitas canciones ya que he estado explorando en el estudio paralelamente a los otros proyectos en los que he tocado. Estoy muy motivada porque desde que llegué a México logré ver mi propuesta desde afuera, de una forma macro. Revisé y escuché todas las canciones que tengo guardadas y logré proyectarme como artista. Me encontré con todo lo que quiero y lo que no quiero para mi carrera. Actualmente estoy trabajando muy concentrada y con toda mi energía en mi primer disco como solista. Ya tengo el concepto, las canciones y hasta el nombre. Estoy terminando de escribir. Después de tocar con otros artistas, Cancamusa representa  mis ojos y una forma muy íntima y actual de exploración y expresión. La música la defino como Pop Cinemático.

¿Con quién estás trabajando la música de Cancamusa?
A pesar de que mi proyecto es personal, trabajo junto a Sinclavi, mi productor musical y junto a él estoy desarrollando esta propuesta. Es un trabajo en conjunto que recién comienzo a mostrar pero que llevamos ya un tiempo descubriendo su sonoridad.  Me apasiona mucho porque me estoy conociendo como compositora, cantante y artista. Es un gran desafío porque no estaré sentada en la batería, estaré adelante entregando mi mensaje de forma directa.  Hoy quiero que la música de mi proyecto se mueva, que se expanda, que viaje y que llegue a muchos lugares en el mundo. Planeo desarrollar mi carrera en México y lanzar mi primer disco como solista. Acá desde que llegué he sentido mucho amor y apoyo y eso me hace estar trabajando full en mis canciones. Además, cuento con el apoyo de marcas increíbles como Roland, Gretsch, Paiste y Vic Firth, que han creído en mi trabajo como baterista y compositora y eso también me ha motivado mucho. Estoy cumpliendo uno de mis principales sueños: tener herramientas modernas para desarrollar mi música, y ya es tiempo de unir todas mis posibilidades y talentos en mi proyecto “Cancamusa”.

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