Morir cuesta caro. Acá sacamos la cuenta
Durante la crisis del 1929 los suicidios por problemas económicos pasaron a ser cosa de todos los días. Tanto es así que se estima que la cifra de autoeliminados durante la “Gran Depresión” se incrementó en un 20%. Quienes saltaban por las ventanas de los altos edificios en búsqueda de paz eterna, seguramente desconocían que sus deudos harían frente a una inmensidad de gastos. No se trata simplemente de meter el cuerpo en un cajón y enterrarlo. El proceso completo tiene un costo nada de despreciable.
Redacción