Infancia trans: El Senado deja abierta la herida
Van a reconocerles el derecho a los adultos a adecuar su cuerpo, a cambiar su nombre, a ser hombres y mujeres según el alma de cada uno. Pero van a condenar a los niños, a los más frágiles, al infierno de vivir su infancia tratando de que no se note lo que son, odiándose, sintiéndose fallados, molestos con sus padres que lo hicieron mal, soportando a psicopedagogos, psicólogos, psiquiatras que por una módica suma los van a tratar de “enderezar” hasta que lleguen a ser adultos y puedan, los que sobreviven a este abuso, con varios intentos de suicidio, ser la mujer o el hombre que siempre fueron y que debieron ocultar.
Columnista