Jaime Orpis y la excusa del “hombre bueno”
Orpis y los suyos apelan a la dignidad de sus actos públicos para que así nos olvidemos de lo indignas que fueron las conversaciones de pasillo, pero sobre todo para que obviemos las poco pudorosas tramitaciones de leyes que hoy nos rigen y que fueron pensadas en las oficinas de empresas que son directamente beneficiadas con estas.
Columnista