"¿Que el gobierno se hace el fuerte porque no cede a las presiones? ¡Pero si el paro es ilegal! Tienen que hacer cumplir la ley y remover a los huelguistas. Echarlos. Despedirlos. Igual como si usted no llega a trabajar por tres días seguidos".
A veces el término “libre mercado” es mal entendido, incluso por quienes dicen apoyarlo. En su concepción más básica, suele comprenderse como un sistema económico donde el precio de los bienes y servicios está únicamente determinado por las leyes de la oferta y la demanda, es decir, a mayor oferta de algo, más bajo es su precio, y viceversa. Según la visión más simple (insisto), en este mercado existiría una “mano invisible”, la cual daría a este sistema su valor más importante: la capacidad auto-reguladora.
Hace unos años, cuando todavía ejercía como defensor penal público, viví más de una situación donde la aplicación de sanciones era como para sentarse a la mesa a discutir sobre la efectividad de las mismas. Entre muchos casos, recuerdo una experiencia en particular en la que se aplicó la sanción de amonestación verbal, aún operativa en el sistema, que tiene por objeto reprender al menor por sus actos invitándolo a que no continúe cometiendo faltas o delitos penales, tal como lo hace un padre con su hijo. En ese momento, y luego de muchos años, mi pregunta sigue siendo ¿de qué han servido tales regaños?
Los chilenos enfrentamos esta semana el inicio de uno de los mayores derrumbes morales de la oligarquía, representada por un grupo empresarial familiar que creó una fortuna hecha con la venta de acciones en la bolsa y una educación privilegiada.
"Si el equipo de Sierra gana estos 4 encuentros que restan, la corona se queda en el Monumental, lo que se suma a la opción en Copa Chile de llegar a la final y clasificar a un torneo internacional. Llegó la hora de la verdad".
Un Clásico forma parte de la esencia y la filosofía de un futbolero. La negación, con títulos como “Ya no es Clásico”, no hace más que visibilizar lo poco que saben de fútbol algunos.
Ayer Don Guido las emprendió contra un nuevo enemigo: la carne. Nos contó por twitter, que propondrá un proyecto de ley para rotular la carne como cancerígena. Lo que se sabe de sobra, y él lo sabe, es que hay evidencia científica contundente que señala que la carne y los embutidos producen cáncer, pero NO su nivel de riesgo.
Esta semana ha aparecido una encuesta de opinión que muestra que cerca del 70% de la población está de acuerdo con el cambio constitucional (Radio Cooperativa, Imaginacción y Universidad Central). Al margen de las dudas que puedan generar los sondeos de opinión pública de esta naturaleza, o sus eventuales márgenes de error, es indiscutible que marcan una tendencia.
La sociedad chilena es cada vez más variada. No solo grupos históricamente excluidos –mujeres, indígenas, discapacitados, la comunidad LGTB o los inmigrantes- demandan ser compensados por las injusticias pasadas y ser considerados con la debida importancia en las agendas oficiales. También, cada vez más, las personas exigen que aquello que los distingue –ya sean sus características personales, sus opciones culturales, religiosas o sexuales- sea reconocido y valorado por el Estado y la sociedad en su conjunto. En otras palabras, no solo hay más personas más distintas sino que mayores exigencias por el reconocimiento y valoración de esa diversidad.
El domingo 25 de Octubre de 2015, la ciudadanía argentina determinó el fin del kirschnerismo. Si, es una afirmación. Después de casi más de una década de gobierno, en el que se pasó de un replanteo estabilizador post crisis del 2001, cuando Néstor Kirchner se catapultó como un líder del resurgimiento de aquel país en llamas, hasta este modelo populista profundizado desde 2011 por Cristina Fernández, la locura de poder del “vamos por todo” terminó siendo un progresivo desgaste de un modelo sostenido en un relato con escasas realidades.