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No tienen idea o el clásico de la reivindicación

Un Clásico forma parte de la esencia y la filosofía de un futbolero. La negación, con títulos como “Ya no es Clásico”, no hace más que visibilizar lo poco que saben de fútbol algunos.

Dice Roberto Fontanarrosa en “La observación de los pájaros” que los Clásicos son aquellos partidos en que la densidad del tiempo parece distinta. Donde 45 minutos pueden ser una eternidad si se piensa que ayer nomás uno estaba hueviando en la sala con los compañeros de curso. Que al final, sea como sea, uno quiere que el partido se juegue ya. Con cualquier resultado. Incluso una derrota, “porque la derrota cuando se acepta, cuando se instala, invade el cuerpo como una medicina amarga pero relajante, resignada”.

Para el escritor, humorista e ilustrador argentino “lo que a uno lo destruye es la ansiedad”, la espera, porque al final un verdadero hincha siempre va a querer jugar esos partidos.

El futbolero mira a principio de año el calendario, localiza los clásicos y sabe que ese será un día especial. La expectativa ronda en torno al momento que vive cada equipo, pero bien se sabe que en estos partidos puede pasar cualquier cosa.

Jamás negará al tradicional rival, ya que en la existencia del otro está la confirmación de uno mismo; el fútbol se juega de a dos, afortunadamente.

Es lamentable y penoso leer comentarios, columnas y un sinfín de documentos que nada tienen que ver con esto: hablan de atractivo publicitario, de negocio, sin darse cuenta que cada vez se alejan más del aficionado genuino. Es más, se viene de forma instantánea a la mente la similitud que hay entre quienes realizan estas sentencias y otro tipo de personas que han rodeado al fútbol, como empresarios que son parte de colusiones de precios o barras brava que le exigen su cuota mensual a los jugadores para luego apoderarse del espectáculo y arruinarlo.

Es por eso que propongo que este sea el clásico de la reivindicación. Más allá del resultado, más allá de la gran diferencia que hay en los números, más allá de que nuestro fútbol esté cada vez más sumido en el gobierno de los grandes grupos económicos.

Colo Colo y Universidad de Chile juegan el partido más importante de nuestro fútbol. Yo, al menos, espero que lo puedan seguir jugando siempre.

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Daniel Lillo