Cuba: más allá del ron y la revolución
Partiré sincerando la causa de mi viaje a la isla: con Valeria, mi mujer, teníamos prometidas unas vacaciones a solas, el destino elegido era la isla de Cuba y disponíamos disfrutar de un par de días ahí. Haciendo presente la connotación netamente festiva del viaje, también había una veta política; siempre me sedujo la idea visitar (e intentar conocer) Cuba, más allá del prejuicio. Y también hacerlo antes que la irrefrenables circunstancias tengan de vuelta a la comitiva y fuerza renovadora del país de la bandera de las barras y las estrellas en la “isla cautiva”, como se refirió JFK en su histórico discurso por la Crisis de los Misiles.
Columnista