Estos casos se constatan, creo, como un robo del contrato social republicano y el defraude ético que se siente se ha cometido en contra del común y corriente. O sea que lo importante no es el dinero, sino el valor vamos asociado a ello.
El argumento de Cembrano es que en un mercado concentrado (con pocas firmas) las empresas tienen cierto poder de mercado y enfrentan menos incentivos a invertir que en un mercado competitivo.
La paradoja es que la misma política denostada por Pinochet, en el fondo acabó siendo financiada por el fisco, pues, en rigor, Julio César Ponce Lerou –dueño de una empresa que antes perteneció a todos los chilenos (Soquimich, hoy SQM)– representa la cruel venganza de su suegro contra los ‘señores políticos.
En las calles chilenas, tener auto propio es un privilegio que te puede zafar de un “agarrón” o de la sensación de inseguridad que da caminar sola y de noche, por temor a un ataque sexual. En las calles y en los medios chilenos, tener capital económico y cultural te zafa de ser caricaturizado de agresor, porque pareciera que los únicos que silban, tocan la bocina, gritan frases sexuales o hacen sonidos salivosos al oído son hombres pobres que trabajan en la construcción.
Para una parte de nuestra sociedad, los carabineros –vivos o muertos- tienen menos valor que el resto de los chilenos. Algo que sucede, probablemente, porque no hemos sido capaces de superar los traumas de la dictadura. Pero, además, porque los chilenos somos gente de extremos, de blanco o negro. Usando terminología matemática, somos un grupo de humanos definitivamente binario. Es decir, de ceros o unos. Divididos y polarizados.
Tomás dice entender todo, pero lo cierto es que comprende muy poco de lo que sucede ya que detrás de su pragmatismo y su idea mezquina de la política se esconde un gran desconocimiento de cómo funciona la democracia. Para él todos están coludidos con todos y lo democrático siempre está en eterna sospecha. En constante desprestigio.
A fines del próximo año hay elecciones municipales, desde Putre a Puerto Williams, y el SERVEL debe contar para entonces con personal, vehículos, computadores, comunicaciones, oficinas y asignaciones para gastos, para realizar en terreno el levantamiento de la publicidad que empleen los diferentes candidatos. Solo así se podrá cotejar con lo que finalmente se declare. Si no se actúa con la celeridad que se necesita, parte importante de las medidas relacionadas con el dinero en las campañas políticas no podrán ser fiscalizadas en las municipales del próximo año. Serán letra muerta y las explicaciones, poco decorosas.
En estos momentos surge fuertemente el concepto de solidaridad. Sin embargo, también es necesario preguntarnos algunas cosas: ¿Fue solidario acaso el arquitecto, el constructor y el ingeniero que decidieron construir un bloque entero de casas a un metro bajo el nivel de la calle? ¿Fueron solidarias acaso las autoridades que permitieron que se construyeran viviendas en las mismas riveras de los ríos?