“Mi sexualidad no es mi pecado, es mi propio paraíso”
Es importante evaluar cómo se da la homotransfobia en las escuelas porque es, junto con la familia, el primer lugar en donde se cuestiona el derecho de ser de cada persona. Ningún niño nace creyendo que la homosexualidad es anormal, les inducimos el rechazo hacia esos otros: los afeminados, los que tienen parejas de su mismo sexo, los gordos, los bajitos, los morenos, etc. Muchas veces, y como en el caso de Sergio, el colegio funciona como un instigador de la violencia.
Columnista