Secciones
Deportes

De un ícono a otro: Alí dice que Mandela nació libre en espíritu y que ahora es libre para siempre

“Su vida estuvo llena de propósitos y esperanza, para sí mismo, para su país y para el mundo. Inspiró a otros a alcanzar lo que parecía imposible y les impulsó a romper las barreras que les retenían mental, física, social y económicamente”, indicó el ex boxeador.

El legendario ex boxeador Mohamed Alí rindió hoy tributo al expresidente de Sudáfrica Nelson Mandela, fallecido este jueves a los 95 años, al que consideró un hombre que enseñó al mundo lo que es “el perdón a gran escala” y que ahora “es libre para siempre”.

“Estoy profundamente entristecido por el deceso del señor Mandela”, dijo Alí, de 71 años, en un comunicado citado por la cadena NBC News.

“Lo que más recordaré del señor Mandela es que fue un hombre cuyo corazón, alma y espíritu no podían contenerse ni restringirse a través de injusticias económicas y raciales, barras de metal o la carga del odio y la venganza. Nos enseñó lo que es el perdón a gran escala”, señaló el ex púgil.

“El suyo fue un espíritu que nació libre, destinado a planear por encima del arcoiris. Hoy su espíritu vuela por los cielos. Ahora es libre para siempre”, agregó.

Alí, considerado un símbolo para muchos afroamericanos por su espíritu rebelde y su negativa a luchar en la guerra de Vietnam (1959-1975), es un declarado admirador de Mandela y estuvo presente en su primera visita a las Naciones Unidas en 1990, antes de su llegada a la presidencia de Sudáfrica.

“Su vida estuvo llena de propósitos y esperanza, para sí mismo, para su país y para el mundo. Inspiró a otros a alcanzar lo que parecía imposible y les impulsó a romper las barreras que les retenían mental, física, social y económicamente”, indicó.

Notas relacionadas










¿Qué queda fuera cuando redefinimos el antisemitismo?

¿Qué queda fuera cuando redefinimos el antisemitismo?

Si el combate al racismo aspira a ser consistente, debiera sostener un principio más exigente: que ninguna forma de odio basada en la identidad, sea cual sea su dirección, puede quedar fuera del campo de atención. Lo contrario no solo debilita la coherencia del discurso, sino que abre espacios de ambigüedad que terminan siendo funcionales a aquello que se busca combatir.

Foto del Columnista Débora Calderón Kohon Débora Calderón Kohon