Hubo un tiempo en que el mundo entero se paralizaba para ver combates de boxeo y en el que arriba del ring se desataban verdaderas guerras que aún están en la retina de los fanáticos del deporte.
Eran los tiempos en los que un púgil afro norteamericano de metro noventa, que se auto bautizó como Muhammad Alí para dejar de usar su “nombre de esclavo”, y que en su momento perdió su título de campeón por negarse a ir a pelear a la guerra de Vietnam, iba a disputar el cinturón de los Pesos Pesados frente a su archi enemigo número 1: Joe Frazier.
La rivalidad entre ambos era tal, con numerosos ataques a través de la prensa de por medio, que se pronosticaba que la pelea de ese 1 de octubre de 1975 en Filipinas, iba a ser a muerte. Ambos se habían enfrentado en dos ocasiones, con un triunfo para cada uno. Este era el ansiado “desempate”.
Y a diferencia de lo que sucedió con la “Pelea del Siglo XXI”, que dejó a todos con gusto a poco, en esta oportunidad la gente presenció uno de los combates más intensos de toda la historia. En 14 rounds, los púgiles se dieron con todo, al punto que Frazier apenas podía ver cuando acabó la pelea, y Alí estuvo a segundos de rendirse porque ya no se podía el cuerpo. El desenlace: Frazier fue obligado a retirarse por estar ciego, algo que jamás se pudo perdonar, y Alí ganó el combate.
Sin embargo, fue tan duro el castigo recibido por Alí, que en el mundo del box se asegura que algunos de los golpes recibidos en ese combate pudieron haber ayudado a que desarrollara la enfermedad del parkinson, que hoy lo tiene muy afectado. Tal era el odio que ambos púgiles se tenían que hasta el fin de sus días, Frazier se enorgulleció de esa leyenda.
En este documental de John Dower de 2008, se cuentan todos los pormenores de una de las peleas más espectaculares de la historia del boxeo.
