Este miércoles el Banco Central publicó el Informe de Política Monetaria (IPoM) de marzo de 2026, donde destaca que la economía venía estabilizándose, pero producto del cambio del escenario internacional, sube la inflación en corto plazo y baja el crecimiento esperado, en un marco de incertidumbre.
El instituto emisor proyecta que el IPC subirá hacia niveles cercanos a 4% en el segundo trimestre de este año, debido al alza de los combustibles, incorporando los incrementos de los precios de la bencina y del diésel que se anunciaron el lunes 23 de marzo.
Sumado a ello, se redujo el rango del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a un 1,5% – 2,5%, desde el 2 a 3 % que se preveía en el informe de diciembre de 2025. Esto, a causa de la guerra en Medio Oriente, pero también por el ajuste fiscal del Gobierno de José Antonio Kast y al menor desempeño de la minería.
El Banco Central en el IPoM de marzo enfatizó en el impacto de la guerra en Medio Oriente, señalando que “ha provocado un shock significativo sobre los precios internacionales de la energía y ha elevado la incertidumbre macroeconómica y financiera. La guerra ha afectado el abastecimiento de diversas materias primas, entre ellas el petróleo, cuyo precio se ubica por sobre los US$100 el barril”.
El deterioro de las condiciones financieras, la depreciación de monedas frente al dólar y alza de las tasas nominales, han “deshecho gran parte de las mejoras previas que habían registrado las expectativas para el crecimiento global”.
En cuanto al ajuste al gasto fiscal de US$3.800 millones anunciado por el Gobierno, el informe indica que reducirá la expansión del consumo de gobierno y la inversión pública, lo que se reflejará en el crecimiento del PIB y de la demanda interna, contribuyendo a contener parte de las presiones inflacionarias de mediano plazo.
De acuerdo al Consejo del BC, el aumento de la incertidumbre del escenario macroeconómico global hace más necesaria la revisión continua de escenarios alternativos. Por esta razón, hizo hincapié en que se mantendrá atento a la evolución de la economía y sus implicaciones para la inflación.
Proyecciones
En el documento se expone que las proyecciones de crecimiento mundial aumentaron, las condiciones financieras mejoraron y el precio del cobre se ubicó en niveles altos. La inflación se ubicó en 2,4% anual en febrero, mientras que la subyacente -sin volátiles- se ubicaba en 3,3%.
Sin embargo, el conflicto en Irán ha elevado la incertidumbre sobre el futuro, ya que el alza del petróleo y combustibles en el mercado mundial se está traspasando a los precios internos en diferentes economías.
En este marco, se proyecta que la inflación retorne a niveles acordes con la meta hacia 2027. Este escenario supone que los efectos del shock externo se transmitan de manera similar a lo observado históricamente, que no haya nuevas alzas relevantes en los precios internacionales y que la demanda interna desacelere su crecimiento.
El Consejo también señaló la importancia de considerar escenarios alternativos, en los que la reacción de la economía tanto global como local genere presiones inflacionarias distintas a las previstas, lo que podría hacer necesario ajustar la política monetaria.
En ese contexto, añadió que la trayectoria futura de la Tasa de Política Monetaria (TPM) será evaluada en cada Reunión de Política Monetaria, en función de cómo evolucionen los distintos factores económicos. Asimismo, recalcó que se adoptarán las medidas necesarias para asegurar que la inflación converja al 3% en un plazo de tres años.