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Anoushka Shankar: “Es maravilloso ser parte de The Mountain de Gorillaz”

La artista británico-estadounidense, hija de la leyenda Ravi Shankar y media hermana de la cantante Norah Jones, se presentará en Santiago el próximo 29 de marzo. Antes de su llegada habló con “El Dínamo”.

“Siempre estoy muy emocionada cuando tengo la oportunidad de presentarme en nuevas ciudades y nuevos países, pero estoy un poco triste de que en Santiago no tengamos mucho tiempo libre”, dice Anoushka Shankar (44) al teléfono. A pocos días de presentarse en el Teatro Nescafé de las Artes de Providencia, en el marco del ciclo Curatoría de Conciertos de Stgo. Fusión, la citarista ha estado bajo las luminarias gracias a su vinculación con Gorillaz, con quienes se presentó en el afamado programa de la televisión estadounidense Saturday Night Live.

Su show del domingo próximo 29 de marzo se da en el marco de su gira apoyando el lanzamiento de su álbum Chapter III: We Return to Light, trabajo que cierra una trilogía que partió con otros dos discos de los años 2023 y 2024. En este sigue reforzando su mensaje de generar conexión entre las personas en la base del mensaje de paz y esperanza, algo presente en muchas de sus composiciones.

Hija de la leyenda de la música india, Ravi Shankar, y media hermana de la cantante Norah Jones, desde muy pequeña Anoushka ha estado expuesta a la música y otras formas artísticas. “El arte me desafía todos los días, ya sea en lo visual, al ver una escultura, la arquitectura, la música, el cine o el baile. Hay una respuesta visceral en mi sistema cuando me expongo al arte, cuando tomo la historia o la experiencia de alguien más a través de su arte. Mi conexión es emocional o desde el instinto, en un sentido animal, de una manera que no siempre puedo analizar. Así que siento que tengo la buena fortuna de ser parte de ese intercambio de energía a través de mi propio arte con la esperanza de ser parte de la experiencia humana colectiva, donde nos sentimos acompañados, donde tenemos catarsis, donde nos encontramos con esperanza nuevamente”.

—Tu formación en la música clásica india es profunda y está arraigada en un poderoso legado familiar. ¿Cómo equilibras la responsabilidad de esa tradición con tu deseo de expandir las fronteras sonoras?

“Es una pregunta hermosa. Como dices, me he entrenado muy intensivamente en la música clásica del norte de la India durante décadas. Y es un estilo de música que requiere una inmersión duradera. Y hay infinidad de oportunidades para profundizar y crecer, como con la mayoría de las tradiciones”.

Ya con treinta años de carrera sobre los escenarios, Shankar siempre ha sido capaz de crear atmósferas de vulnerabilidad e intimidad, sea en un escenario pequeño o en un festival con miles de asistentes. Esto lo logra ya sea en calidad de solista o incluso acompañada por una orquesta, mostrando una versatilidad pocas veces vista.

—En tu trabajo más reciente, lo personal y lo político parecen estar cada vez más entrelazados. ¿Ha cambiado tu comprensión del rol del artista en tiempos de crisis global?

“Llegué a la decisión hace un par de décadas de que tenía que experimentar de esa forma y empezar a hacer música que hace sentido a mis experiencias de vida y de cómo veo y miro el mundo. Crecí a través de múltiples culturas, viajé toda mi vida. Y he escuchado. Siempre he tenido un oído muy diverso. Así que, aunque crecí inmersa en esta música tradicional, también escuchaba todas las músicas. Y cuando empecé a componer, todo empezó a salir. Sólo sucedió. Y decidí quedarme honesta con eso. Eso es la principal cosa, tratar de tener una sensación de integridad sobre quién realmente soy como artista, que obviamente está conectada con quién realmente soy como persona. Por lo tanto, es menos analítico y más acerca de tratar de quedarse conmigo misma. conmigo misma y hacer la música que parece ser lo que quiere salir de mí”.

—Has colaborado con músicos de escenas y culturas muy diversas. Al entrar en un proyecto colaborativo, ¿qué buscas preservar de tu identidad y qué estás dispuesta a transformar?

“En el arte no tiene que ver con poner límites absolutos. Es mucho más fluido que eso, así que cada momento es único y depende mucho del contexto. Para mí, cuando hago un proyecto colaborativo o uno solista lo fundamental es honrar la canción. Cuando componemos o tocamos es necesario dedicarle devoción a esa pieza musical. Puede cambiar si es un proyecto colaborativo, si alguien viene a tocar a mi disco o si yo voy a participar al álbum de otro artista donde ellos tienen una visión y requieren de mi aporte. En esa situación suelo estar más flexible y abierta a tomar decisiones musicales que probablemente no tomaría porque mi rol ahí es ayudarlos a cumplir su propia visión. Si se da una relación al mismo nivel se transforma en una experiencia muy entretenida, porque ambos aprendemos el uno del otro. Una de las cosas más hermosas de hacer un proyecto colaborativo es que da la oportunidad de crecer”.

—Participaste en el nuevo álbum The Mountain de Gorillaz, un proyecto que reúne a artistas de distintas generaciones, incluyendo colaboraciones póstumas. ¿Cómo fue integrarte a un universo creativo tan amplio y ecléctico?

“Fue muy entretenido y maravilloso ser parte de The Mountain y esta parte del viaje de Gorillaz. No fue algo que imaginé hacer, pero ellos son una banda ícónica y bastante particular entonces fue increíble cuando me llamaron. Al principio pensé que tocaría en una o dos canciones, pero terminé estando en gran parte del disco, así que fue un proceso más profundo. La experiencia me permitió entrar en su mundo, tocar con esa banda increíble y sentir la energía de sus fans. Realmente resueno con la temática del disco y de dónde viene y lo que Damon (Albarn) y Jamie (Hewlett) quieren decir con él”.

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