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La cruda crónica del Wall Street Journal a la crítica situación que se vive en Venezuela: “Están muriendo de hambre”

El relato del medio estadounidense da cuenta de cómo viven algunos venezolanos ante la escasez de comida y a lo que han tenido que recurrir ante una desnutrición infantil que no para de crecer.

Debido a la alta inflación, la escasez de alimento se ha convertido en un verdadero problema huamnitario en Venezuela. A tal punto que muchas mujeres con niños a cuestas revisan la basura para poder encontrar algo para comer. Las granjas se han convertido en el principal blanco para robar durante las noches, mientras que las tiendas sufren con los saqueadores.

Este desolado panorama es el que plasmó el Wall Street Journal en una cruda crónica, revelando casos extremos como el de Jean Pierre Planchart, quien con apenas un año de edad pesa solo cinco kilos. Su madre, María Planchart, lo mantiene en un hospital de Caracas donde reza por un poco de leche de arroz que aún mantiene al menor con vida.

“Lo vi dormir y dormir, cada vez más débil, todo el tiempo perdiendo peso”, contó la mujer de 34 años al medio estadounidense, confesando que “jamás pensé que Venezuela sería así”.

Esta situación ha volcado a los venezolanos a las calles desde hace un mes, protagonizando masivas protestas en contra de Nicolás Maduro. A raíz de esto, ya son 37 las personas que han muerto en diversos disturbios.

Livia Machado, médica y experta en nutrición infantil, afirmó que “aquí, para el gobierno, no hay niños desnutridos. La realidad es que esta es una epidemia, y todo el mundo debería prestar atención”.

Si en la capital las cosas están mal, al sur del país aún peor. Un estudio realizado por Caritas en distintas localidades arrojó que cerca del 11% de los niños sufre desnutrición, cifra que aumentó a la de octubre pasado que llegaba al 8%. A pesar de la situación, el gobierno de Maduro parece no querer escuchar, aún cuando la Organización Mundial de la Salud asegura que los resultados de Caritas revelan que Venezuela necesita ayuda extra.

Según da cuenta el medio norteamericano, la desnutrición creciente se agrava aún más con la interrupción de la atención de la salud, la propagación de enfermedades transmitidas por mosquitos y una grave escasez de medicamentos.

María Planchart recuerda cómo intentaba alimentar a su bebé y a sus otros hijos revolcándose en la basura buscando trozos de maíz o pan sin gusanos. “Me quedaba allí y pensaba: ‘No puedo hacerlo’, preocupada por ser vista por los vecinos. Y me dije a mí mismo ‘Si no lo hago, ¿qué voy a llevar a mis hijos?'”, relató.

Pese a tener trabajos como cajera, peluquera y cocinera, la crisis la dejó cesante y desde entonces solo ha sido testigo de los estragos que está causando todo, asegurando que vio a su vecino cocinar a su perro para poder comer.

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