“La Doctrina Monroe es muy importante, pero la hemos superado con creces“. Así se refirió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la estrategia de seguridad nacional que su administración ha adoptado en su segundo mandato: “Ahora la llaman la Doctrina Donroe“. El concepto, formalizado hace algunas semanas, es clave para entender su visión del futuro que le depara a Venezuela.
El término viene de un juego de palabras de una combinación del nombre de Donald Trump y del presidente que articuló el principio original, James Monroe, en 1823. En concreto, sigue las bases de la Doctrina Monroe: evitar la intervención europea u de otros satélites de influencia en América Latina, todo bajo el lema “América para los americanos“.
Si bien en un inicio se presentó como una medida que buscaba proteger a las nuevas repúblicas latinoamericanas, con el tiempo comenzó a interpretarse como una justificación para el intervencionismo estadounidense en la región. Ahora, Trump busca materializar una reversión.
En su Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, un documento de 29 páginas publicado a inicios de diciembre, Trump plasmó la visión que tiene de su país en el mundo: “Estados Unidos debe ser preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad“. He ahí, sus intenciones de instalar una administración estadounidense en Venezuela.
“Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental”, señala el citado documento redactado por el Departamento de la Guerra, que define este enfoque como un “corolario Trump a la doctrina Monroe”.
Doctrina Donroe: cómo Trump ve a países de América Latina
Para Trump, los países de América Latina aparecen hoy como el origen de varios de los problemas que enfrenta Estados Unidos, entre ellos la migración irregular y el narcotráfico, ambos señalados explícitamente en el documento de estrategia de seguridad.
Ambas problemáticas fueron apuntadas por el líder republicano, en su origen, por parte del régimen de Nicolás Maduro.
La intervención en el proceso electoral de Honduras o el rescate económico otorgado a Argentina condicionado a un triunfo de Milei fueron dos de las grandes insinuaciones de lo que estaba planeando Trump. Ahora, Venezuela es la primera materialización concreta de su estrategia que marcará el resto de su relación con la región.