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El caso del diseñador del Rey Carlos III: se quitó la vida luego de trabajo rechazado

Un tribunal analizó las presiones laborales y de salud que afectaron al decorador luego de décadas de trabajo en Sandringham House.

Un diseñador que trabajó durante más de tres décadas para la familia real británica se quitó la vida luego de que, presuntamente, el Rey Carlos III cuestionara uno de sus trabajos, según informaron medios locales a partir de antecedentes expuestos ante un tribunal de Norfolk.

Chris Eadie, decorador autónomo de 63 años y padre de dos hijos, fue hallado ahorcado en el patio de su vivienda en Sandringham en octubre pasado. En su casa, la policía encontró una nota en la que expresaba su amor por su entorno y lamentaba su decisión. Eadie había trabajado durante más de 30 años en Sandringham House, una de las residencias privadas de la familia real.

Su hermano, Mark Eadie, aseguró que gracias al “perfeccionismo” y la minuciosa atención al detalle de Chris, este recibía encargos de alto nivel, entre ellos pintar el dormitorio de Guillermo, príncipe de Gales y Catalina, princesa de Gales.

La pieza que terminó con el suicidio del diseñador del Rey Carlos III

Según relató, a Chris se le encomendó pintar una pagoda sobre un Buda en los jardines de la residencia, con colores elegidos por el propio monarca. Aunque consideró la paleta “un poco chillona”, completó el trabajo. Sin embargo, el resultado no satisfizo al monarca británico, quien ordenó que la estructura fuera revestida.

El decorador retiró la capa aplicada y dejó lista la superficie para una nueva pintura. Poco después supo que el encargo había sido asignado a otro contratista. “Quedó devastado”, recordó su hermano ante el tribunal.

Mark también señaló que Chris atravesaba un periodo de estrés por la disminución de pedidos, atribuida a cambios en la gestión de la mansión y a la contratación de otros profesionales. A ello se sumó la ansiedad por su estado de salud, ya que temía padecer cáncer tras experimentar pérdida de peso y falta de apetito.

La forense de Norfolk, Yvonne Blake, concluyó que estos factores habrían contribuido conjuntamente al deterioro de su bienestar emocional.

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