Secciones
Mundo

Ex jefe del espionaje chavista: quién es Gustavo González López, el nuevo ministro de Defensa de Venezuela

Al igual que Vladimir Padrino, el nuevo secretario de Estado venezolano también ha sido sancionado tanto por Washington como por la Unión Europea.

La presidenta encargada de Venezuela, Delsy Rodríguez, designó al general Gustavo González López como nuevo ministro de Defensa, en reemplazo del destituido Vladimir Padrino López.

De esta forma, Rodríguez puso fin al poder que detentó por más de una década Padrino, a quien Estados Unidos sancionó tras acusarlo de narcotráfico y brindar su apoyo al régimen que encabezó el depuesto Nicolás Maduro.

De acuerdo con lo reportado por los medios internacionales desde Caracas, el cambio en el Ministerio de Defensa es el más significativo hasta la fecha en el gabinete de la presidenta encargada.

Quién es el nuevo ministro de Defensa de Venezuela

Al igual que Vladimir Padrino, Gustavo González López también ha sido sancionado tanto por Washington como por la Unión Europea por violaciones de derechos humanos y corrupción.

Aquello, mientras se desempeñaba como director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) de Venezuela, un cargo que ocupó primero entre 2014 y 2018, y luego entre 2019 y 2024.

De hecho, durante su primer periodo, la Fiscalía venezolana lo imputó por supuestas violaciones de derechos humanos por “allanamientos arbitrarios y privaciones ilegítimas de libertad“.

Tras dejar el Sebin, González López, de 65 años, comenzó a trabajar como jefe de asuntos estratégicos de la petrolera estatal PDVSA, donde laboró en colaboración con Delsy Rodríguez mientras se desempeñó como ministra de Hidrocarburos.

Previo a su nombramiento como ministro de Defensa, González López ocupaba el cargo de director del Consejo de Seguridad e Inteligencia de la Presidencia de la República.

Notas relacionadas







Boric y Kast: las caras de un mismo espejo

Boric y Kast: las caras de un mismo espejo

Lo que Kast parece no advertir es que, mientras más intenta diferenciarse de su antecesor, más confirma que el molde es el mismo. Estamos ante una simetría disruptiva: ambos líderes parecen renunciar, al menos de manera inicial, a la transversalidad, y han optado por abrazar la estética de la trinchera.

Foto del Columnista Ignacio Imas Arenas Ignacio Imas Arenas