Secciones
Opinión

Carta abierta a Kel Calderón y Vesta Lugg

“No me parece bacán ni progre que ustedes aparezcan besándose en una publicidad, aunque no sé si lo hicieron ese objetivo, pero no, no las hace bacanes. Sólo las hace cómplices de la publicidad machista”.

Estimadas:

He visto su comercial en donde aparecen besándose para vender un producto y quisiera pronunciarme acerca de ello.

Las mujeres bisexuales y lesbianas siempre han sido sexualizadas y cosificadas según las fantasías de los hombres, de ver a dos mujeres teniendo intimidad y podemos ver cómo se cosifican en la publicidad, tal como lo hicieron ustedes. Las mujeres lesbianas y bisexuales llevan años de lucha para que sean visibilizadas como personas, con sentimientos, creencias e ideas propias y no sólo como una fantasía. Creo que mujeres jóvenes como ustedes, deberían estar atentas a las luchas sociales y no caer en publicidad lesbo y bi fóbica. Si quieren aparecer en TV tocando temáticas lesbianas o bisexuales, deberían hacerlo según la lucha de estas mujeres, de ser consideradas seres humanos y no sólo vistas como una fantasía para el ojo masculino.

Yo soy una mujer que no se identifica con ninguna etiqueta de orientación sexual y he vivido en carne propia lo que significa contarlo en sociedad. De inmediato me preguntan cosas sexuales por parte de los hombres, que yo me doy cuenta tiene que ver con la erotización de sus fantasías conmigo y otra mujer. Hasta me han preguntado si yo haría un trío… muchas veces. Por ello, no me hace ninguna gracia que la publicidad siga contemplando a dos mujeres desde lo erótico. Ello profundiza los prejuicios y las ideas de que existimos sólo como fantasía sexual. Creo que si la publicidad va a tomar en consideración a mujeres lesbianas y bisexuales, debería ser para visualizarlas como seres humanos frente a la sociedad.

No me parece “bacán” ni “progre” que ustedes aparezcan besándose en una publicidad, aunque no sé si lo hicieron ese objetivo, pero no, no las hace bacanes. Sólo las hace cómplices de la publicidad machista. Mientras ustedes reciben un sueldo que me imagino no es menor por dicha publicidad, las mujeres lesbianas y bisexuales quedan invisibilizadas y su lucha retrocede y vaya que les ha costado su lucha, ya que se visualiza a los hombres gay blancos de clase media pero no a las lesbianas y bisexuales. A mi me gustaría que aparecieran en los medios dando testimonio de sus vivencias, opinando, dando ideas, siendo mujeres líderes. Me parece absurdo y cavernario que sólo aparezcan cuando se trata de satisfacer una fantasía masculina.

Espero que esta sociedad, que está comenzando a abrirse a la diversidad sexual, repudie publicidad como la que hicieron ustedes y exija que las mujeres lesbianas y bisexuales sean consideradas como personas en su totalidad. La publicidad machista, como ésta y como las de WOM, sólo cesarán cuando la sociedad no las consuma, sino que las rechace y exija no seguir estereotipando a la gente.

Notas relacionadas








Brasil: la alegría como política de Estado

Brasil: la alegría como política de Estado

Desde los megashows gratuitos en Copacabana, hasta blindar la alegría en su Constitución, Brasil transformó el bienestar en una maquinaria económica imbatible. Mientras la región compite por cifras frías, el gigante sudamericano nos lleva años de ventaja vendiendo su propia vibra.

Luis Bellocchio



Iván, el terrible

Iván, el terrible

Iván Poduje entendió rápidamente que la gente allá afuera no quiere expertos gentiles que moderen el debate, quiere guerreros que nombren sus frustraciones sin rodeos y que señalen culpables. Por eso habla más fuerte que otros, más elocuentemente, con más datos y más confianza, pero corre el peligro de no escuchar a nadie más, de convertirse en ese monólogo brillante que nadie puede interrumpir.

Foto del Columnista Rafael Gumucio Rafael Gumucio