Bioseguridad del aire en pos de la continuidad operativa de las Pymes

Si bien la bioseguridad del aire no reemplaza las medidas de autocuidado, se transforma en un complemento esencial y es una obligación para quienes buscan retomar sus actividades y vivir con tranquilidad. Sólo así volverán a operar centros comerciales, pymes, transportes, centros educativos y trabajos.

Por Gustavo Yaquinto Asesor empresarial
"La industria avanza en elaborar dispositivos que estén al alcance de las empresas, pymes y pequeños negocios que deben dar tranquilidad a sus clientes y colaboradores". AGENCIA UNO/ARCHIVO
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Pese a que hasta ahora la Organización Mundial de la Salud (OMS) se mostró cauta frente al tema, en su reciente revisión acerca de la manera en que se transmite el COVID-19 del 30 de abril, menciona específicamente que los aerosoles son un modo de contagio, cuando se inhalan aerosoles o gotitas microscópicas que contienen el virus, que pueden permanecer suspendidas en el aire por un tiempo y entran en contacto directo con los ojos, la nariz o la boca.

Esto se produciría principalmente en áreas interiores, mal ventiladas o concurridas, donde las personas tienden a pasar períodos de tiempos prolongados, y en los que los aerosoles viajan más de un metro de distancia, en lo que llaman el contagio de largo alcance.

A más de un año de iniciarse la pandemia del Coronavirus, científicos pertenecientes a entidades como el Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ambientales de la Universidad de Colorado-Boulder, en Estados Unidos, ya habían advertido sobre esto y señalado que el COVID-19 no sólo se propaga por vía respiratoria, sino también por aerosoles. Y es en este punto cuando entran en juego los sistemas de ventilación y la importancia del filtrado aire en lugares cerrados.

Más allá de las vacunas como avance en materia de prevención, y en medio de medidas como el Pase de Movilidad que dará mayor libertad las personas para transitar espacios públicos y privados, mantener una buena calidad de aire en el interior de los ambientes es uno de los objetivos que cada vez más países se proponen mediante la implementación de reglas y normas de bioseguridad.

De hecho, en países como España, inspeccionar la calidad del aire es obligatorio desde 2013 y el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) incluye la necesidad de hacer una revisión anual a la red de conductos y revisión de la calidad ambiental para instalaciones térmicas en edificios. En Estados Unidos, también se implementan filtros estándares que por normativa internacional sirven para reducir la biocontaminación en el ambiente, tanto para uso industrial o edificios comerciales como shoppings, oficinas o aeropuertos.

Es necesario que este ejemplo sea observado también en Chile, avalando la eficacia de soluciones electrónicas capaces de proveer ambientes 99,9% libre de virus, bacterias y gérmenes a través de un sistema del aire, y que evitan la exposición de las personas a químicos dañinos y rayos UV.

Los sistemas presentes en Chile incorporan filtros HEPA (High Efficiency Particulate Air), que son los mismos que usan en los aviones y otros sistemas de transportes con ventilación cerrada, y están compuestos por una malla de fibras de vidrio dispuestas al azar, donde atrapan microorganismos. Estos filtros evitan la propagación de bacterias y virus a través del aire y son muy importantes para prevenir infecciones. Su eficiencia es de 99,99 %, y asegura un alto nivel de protección contra enfermedades que se transmitan por el aire.

Junto con ello, operan con luz ultravioleta, un agente antimicrobiano de amplio espectro, que causa daños en el ADN y el ARN, provocando la inactivación de microorganismos y virus, y es segura ya que no deja expuestas a las personas a los efectos de la radiación; adicionalmente, la ionización con iones negativos del aire produce una reacción química en la superficie de la membrana celular que inactiva el virus y puede reducir el 99.9% de los microbios en cuestión de minutos, y finalmente, generación de ozono para un aire más limpio y ligero.

Todo esto es un proceso similar al que se realiza en laboratorios y/o quirófanos. Sin embargo, la industria avanza en elaborar dispositivos que estén al alcance posible de las empresas, pymes y pequeños negocios que deben dar tranquilidad a sus clientes y colaboradores.

Si bien la bioseguridad del aire no reemplaza las medidas de autocuidado, se transforma en un complemento esencial y es una obligación para quienes buscan retomar sus actividades y vivir con tranquilidad. Sólo así volverán a operar centros comerciales, Pymes, transportes, centros educativos y trabajos; posibilitando la continuidad operativa de muchas empresas y la estabilidad económica de miles de familias.