A siete años del estallido social del 18 de octubre de 2019, el 64% de los encuestados considera que sus consecuencias fueron negativas para Chile, siete puntos porcentuales más que en 2024.
Así lo revela una medición del Panel Ciudadano de la Universidad del Desarrollo (UDD), que examinó la evolución de las opiniones sobre este período a partir de un seguimiento a las mismas 978 personas entre 2019 y 2026.
Uno de los cambios más notorios se observa en la percepción sobre la necesidad de las movilizaciones. Mientras en 2024 el 46% consideraba que el estallido social había sido necesario, en octubre de 2026 esa cifra cayó al 31%.
En contraste, quienes lo califican como innecesario aumentaron del 36% al 52%. Pese a esta tendencia, el 49% sigue considerando que las protestas del 18 de octubre fueron una expresión válida, por encima del 38% registrado en 2024, aunque lejos del 64% que sostenía esa opinión en 2019.
El rechazo a la violencia como herramienta para impulsar transformaciones sociales también se ha intensificado. Actualmente, el 89% considera ilegítima la destrucción de bienes públicos durante las manifestaciones, frente al 73% que opinaba lo mismo en 2019.
Asimismo, el 80% rechaza que los cambios sociales se consigan mediante acciones violentas, mientras que el 70% estima que el Gobierno no debe ceder ante protestas violentas, casi el doble del 36% que respaldaba esa postura en octubre de 2019.
En cuanto a la actuación de Carabineros durante el estallido, las opiniones se encuentran divididas, ya que el 49% considera más grave la violencia policial contra grupos organizados, mientras que el 51% atribuye mayor gravedad a las agresiones contra los uniformados.