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Las Indetectables alegan que no les han pagado show de la Plaza Victoria

Por medio de sus redes sociales, una de las integrantes reclamó que aún no reciben “las miserables 30 lucas para cada uno por tremendo show”.

Las Indetectables, el grupo que realizó la criticada performance durante el fin de semana, reclamó que aún no les han pagado por el show de cierre de Apruebo Transformar en la Plaza Victoria, en Valparaíso. El show fue objeto de polémica luego de que una de las integrantes se sacase una bandera chilena del ano mientras otra llamaba a “abortar Chile”, lo cual fue condenado transversalmente y el Gobierno emprendió acciones legales en contra de la agrupación. 

Noelia Le Shalá, integrante de la banda, hizo un reclamo por medio de su cuenta de Instagram, donde atacó a los organizadores del evento y los acusó de doble estándar. “Dejen de decir que son prodisidencias si nos quieren calladitas y bien portadas para que sumen votos”, decía el mensaje. 

“Y todavía no nos pagan las miserables 30 lks c/u por tremendo show que hicimos #Tengohambre”, puso en sus historias, además de acusar que han recibido poco apoyo tras el evento y el repudio transversal que recibieron. 

Le Shalá reclamó además que el show había tenido buen recibimiento por parte del público, pero que los medios y políticos decidieron quedarse solo con el momento de la bandera. “Cantamos como 30 minutos y solo se quedan con la parte que les da más morbo”. Finalmente Noelia Le Shalá manifestó que “la gente pedía a gritos otra, otra… pero cometimos el error de no saber que estaban transmitiendo en vivo y que siempre hay que rendirle cuentas al centro y las masas”.

Apruebo Transformar, agrupación conformada por ex constituyentes y varios alcaldes y concejales, entre ellos el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, no se ha pronunciado respecto al reclamo. 

En la palestra

No es primera vez que Las Indetectables realizan un show que es rechazado por la sociedad. 

En el 2019, en medio de las protestas del estallido social, realizaron una “intervención pornoterrorista” frente a la casa central de la Universidad Católica. 

En aquella oportunidad, acompañadas de trabajadores sexuales, llegaron hasta el frontis de la universidad y orinaron en la estatua de Monseñor Errázuriz, mientras otros eran penetrados por juguetes sexuales, tras un lienzo que leía “la dictadura sexual nunca acabó”.

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