Eran 54 las indicaciones que la Comisión de Gobierno Interior se propuso votar ayer lunes para sacar adelante la Reforma al Sistema Político impulsada por la administración del presidente Gabriel Boric.
Si bien la instancia fue citada hasta “total despacho”, en medio de la sesión los diputados y representantes del Gobierno presentes constataron que era imposible dar curso a la reforma en las condiciones actuales.
Por una parte, muchas de las indicaciones ingresadas por los diputados se alejaban de la matriz del proyecto del Ejecutivo que, en lo medular, busca aumentar los umbrales para la constitución de los partidos.
Sumado a ello, los expertos convocados junto a la presidenta del Servel, Pamela Figueroa, plantearon reparos técnicos a la reforma, en particular, a la exigencia del 0,5 del padrón electoral para conformar tiendas políticas.
Con eso en vista, el presidente de la comisión, Rubén Oyarzo (PR) suspendió la sesión y tras una reunión improvisada con la ministra de la Secretaría General de la Presidencia, Macarena Lobos, se estableció conformar una mesa técnica en febrero para zanjar las controversias y aplazar la tramitación del proyecto para marzo.
Reforma política en manos de Kast
En los hechos, la determinación provocó que el Gobierno le quitara urgencia al proyecto y, a la vez, que su viabilidad en este mandato sea prácticamente imposible.
Así lo reconoce Oyarzo ante la consulta de EL DÍNAMO. Si bien el diputado —que no logró la reelección— se comprometió a despachar la reforma antes de dejar el cargo, reconoce que “esto se resolverá en el siguiente periodo legislativo”.
En otras palabras, será el gobierno entrante de José Antonio Kast el que deberá definir el futuro de la reforma.
Por lo pronto, en el Parlamento ven dos señales que podrían favorecer la reforma. Una es que el diputado del Partido Republicano, José Carlos Meza, votó a favor de la idea de legislar. Y, por otra parte, que el encargado de la discusión será José García Ruminot (RN), futuro ministro de la Segpres.
García Ruminot, mientras ejerció como presidente del Senado, fue uno de los defensores de la necesidad de reformar el actual sistema político y se cuadró con la posición de su partido en el acuerdo de senadores para presentar la moción parlamentaria que abrió la discusión.
Sin embargo, el senador Alfonso de Urresti (PS) autor del primer proyecto de reforma cuestionó la decisión del Ejecutivo de quitar la urgencia y deslizó que el éxito de la iniciativa corre riesgo asegurando que “retirar esta discusión inmediata es prácticamente archivar el proyecto”.
Y acotó: “Existía un acuerdo transversal, desde el Partido Socialista hasta Renovación Nacional, e incluso el Partido Republicano ha manifestado estar de acuerdo. Entonces uno se pregunta: ¿Dónde está el veto y quiénes se oponen? (…) Estamos siendo rehenes de pequeños partidos y de intereses que no contribuyen al fortalecimiento del sistema democrático”.