El presidente electo, José Antonio Kast, participó este miércoles en el Foro Económico de América Latina y el Caribe, donde realizó un llamado a la unidad y coordinación frente a los mandatarios de la región.
En este marco, comenzó agradeciendo la oportunidad de ser parte de la instancia en su calidad de mandatario electo e invitó a los jefes de Estado al cambio de mando que se llevará a cabo el próximo 11 de marzo.
Tras ello, abordó el contexto económico que enfrenta América Latina. “Nuestra región no ha estado estancada por falta de ideas, ha estado paralizada en muchos lugares por falta de carácter“, aseguró.
Siguiendo en esa línea, aseveró que “durante décadas hemos acumulado diagnósticos impecables, papers brillantes y discursos correctos, y sin embargo millones de latinoamericanos siguen atrapados en la pobreza, en la informalidad, en la inseguridad y en el miedo. Y esto no es una paradoja académica, esto es un fracaso político“.
El llamado a la unidad que realizó Kast frente a los presidentes de América Latina
A lo que agregó: “Quiero hablar de unidad, pero no como una consigna emocional, sino como una obligación institucional. La unidad no significa renunciar a lo que uno cree, significa entender el lugar que uno ocupa cuando gobierna. Un Presidente no administra una trinchera, un Presidente lidera una nación, y eso trae una responsabilidad para con sus compatriotas”.
En este sentido, puso como ejemplo su reunión con el presidente de Brasil, Lula da Silva, con quien pese a “tener diferencias”, afirmó que en “esa mesa no se sentó el candidato presidencial que salió electo, ni tiene en cabeza una disputa ideológica. En esa mesa se sentó el presidente electo de Chile a hablar con el Presidente de Brasil, pensando cómo defendemos los intereses de nuestros pueblos y cómo aún desde miradas distintas podemos construir una cooperación real”.
“Brasil es como el hermano grande, y uno tiene que tener buenas relaciones con los hermanos. Y Chile ha demostrado que siendo un hermano pequeño ha podido surgir y destacar dentro del continente. Eso es una visión de Estado, eso es entender la política, entender que la política no puede seguir siendo un campo de batalla permanente mientras nuestros ciudadanos pagan el costo”, añadió.
“Algunos países estamos estancados porque se ha tolerado demasiado tiempo la mediocridad”
Por otro lado, Kast manifestó que “América Latina no está condenada al fracaso, no está condenada a la pobreza, no está condenada a la violencia y no está condenada a la división eterna. Está estancada, algunos países estamos estancados porque se ha tolerado por demasiado tiempo la mediocridad, la improvisación y la excusa permanente. Y mientras seguimos explicando por qué no se puede, otros avanzan. Algunos hemos fallado y es la hora de decirlo sin rodeos. Cuando más de 7 millones de venezolanos han tenido que huir de su país, hemos fallado como región“.
Reforzando su planteamiento, el republicano sostuvo que “han fallado gobiernos de todos los signos y esto es transversal. Han fallado parlamentos, hemos fallado, yo también fui parlamentario. Han fallado los expertos que han hecho grandes disquisiciones que no han llegado a buen puerto. Fallamos cuando confundimos la prudencia con la parálisis. Fallamos cuando confundimos el diálogo con el inmovilismo. Y, fallamos cuando confundimos la sensibilidad social con la permisividad”.
En esa línea, Kast expresó: “Sin seguridad la democracia es una ficción. Sin seguridad la libertad es el privilegio de unos pocos. Sin seguridad no hay inversión, no hay empleo y no hay futuro. El crimen organizado ya no es un problema local, es una amenaza regional, y frente a eso no bastan los discursos. Se requiere una cooperación duradera, efectiva y sin complejos. Con inteligencia compartida, con control fronterizo real”.
En el cierre de su intervención, el presidente electo llamó a “cruzar fronteras, no solo ideológicas, sino también nacionales. Para Chile, eso implica mirar a Bolivia, a Perú y a Argentina, no desde la sospecha, sino desde la cooperación concreta. Para América Latina, implica entender que ningún país se salva solo, en un mundo cada vez más competitivo y más duro, la fragmentación nos debilita, la coordinación nos fortalece“.