Sonriente, confiado y sin el peso de ProCultura en sus espaldas, el gobernador metropolitano Claudio Orrego volvió a encabezar el consejo regional tras el receso de vacaciones de febrero.
Fueron dos sesiones, una ayer 26 y otra hoy 27 de febrero, que marcaron la vuelta a funciones del gobierno metropolitano. Y aunque durante este mes los consejeros y el mismo gobernador estaban facultados para ejercer su descanso legal, lo cierto es que la expectativa estaba en la solicitud de desafuero que pesaba sobre Orrego y que fue resuelta el pasado 17 de febrero.
El resultado fue un contundente 24-0 de los ministros de la Corte de Apelaciones a favor de Orrego. En consecuencia, la Fiscalía quedó impedida de formalizar a la autoridad regional en el marco del caso ProCultura.
Con ese triunfo a cuestas, Orrego se plantó frente al consejo —donde estaban los republicanos que pidieron su desafuero e impulsan el recurso de destitución ante el Tricel— y defendió su gestión lanzando una advertencia al Partido Republicano que deberá gobernar a partir de marzo.
“Tanto el Consejo de Defensa del Estado como seis instancias judiciales determinaron que aquí no hubo ningún hecho delictivo, ni de mi parte ni del Gobierno Regional Metropolitano. A una autoridad no se le exige garantizar que nadie bajo su dependencia cometerá jamás un delito; eso ocurre en todas las instituciones. Y el Partido Republicano lo comprobará cuando gobierne”, emplazó el gobernador.
Minutos antes, en medio de la discusión por la fallida licitación del festival Santiago Te Amo, Orrego ya había repasado a los republicanos por sus críticas y recordó que es distinto gobernar a ser oposición.
“Cada observación de Contraloría se toma aquí como si fuera una sentencia ejecutoriada por un delito grave. Aprovecho de señalar al Partido Republicano que cuando llegue al gobierno se dará cuenta de que la Contraloría le hace observaciones a todas las instituciones públicas: a municipios, ministerios y servicios”; dijo Orrego.
Ya al final de su intervención, Orrego volvió a recordar al Partido Rerpublicano que, como lo dijo en su momento el ex presidente Piñera, otra cosa es con guitarra.
“Le deseo bien a quienes asumirán el gobierno el 11 de marzo y colaboraremos en todo aquello que sea beneficioso para la región. Cuando tengamos una opinión distinta, la expresaremos con respeto, sin descalificar a las autoridades ni pedir su destitución —como lo está haciendo el Partido Republicano—. Pero que quede claro: en cualquier ejercicio de la función pública puede haber quien abuse de la confianza ciudadana”, sentenció el gobernador.
El consejero Ignacio Dulger (Republicanos) también intervino en la sesión defendiendo la actuación de su partido y adelantando que no cambiarán de actitud, pese a los emplazamientos del gobernador.
“Lo ocurrido con la Corte genera un cierto alivio porque aleja la persecución personal del gobernador. Sin embargo, eso no elimina la existencia de un delito, ni la responsabilidad de quienes participaron en él para defraudar a la gobernación”, apuntó Dulger.
En ese sentido, el jefe de consejeros republicanos puso en duda la gestión de Orrego afirmando que “todavía me cuesta hablar de un procedimiento ejemplar o felicitar a nadie cuando aún no tenemos una explicación clara sobre el destino de esos recursos ni por qué nos los sustrajeron”.
Y sentenció: “Mantendremos el mismo comportamiento que tuvimos el año pasado: nunca vamos a obstruir los procesos y vamos a apoyar todos los proyectos que sean buenos, porque queremos que las cosas se hagan bien”.